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Materialismo, consciencia y el problema mente cuerpo

Percibimos un universo lleno de cosas materiales que siguen leyes físicas. Durante siglos los filósofos se han preguntado si la materia existe en sí misma, o aquello que percibimos como "físico" es algo que crea nuestro cerebro. El argumento de la famosa película de Matrix tiene de fondo esta cuestión. Quizás todo lo que vemos es un sueño y todo lo que nos rodea pertenece al mundo de las ideas, como ya nos dejara hace siglos Berkeley. En el Platón del cosmos griego o en el pensamiento cristiano, con sus diferencias, perciben que hay una realidad última de las cosas que no está en el mundo temporal y material. ¿La vida la encontramos realmente en aquello material que percibimos en lo que nos rodea o en el hecho inmaterial de la experiencia consciente: ver, percibir, pensar, sentir, emocionarnos, convivir y tener propósitos...?. ¿Todo lo que pueda existir en el nivel material es realmente algo sin una consciencia que lo perciba?

Nuestra mente es básicamente una recreación virtual. Fuera de nosotros no hay “luz”, ni "color", simplemente energía electromagnética formando ondas. Igualmente no existe “olor” en un alimento, ni existe sonido fuera de nuestro cerebro, solo partículas volátiles y moléculas que abandonan cíclicamente su situación de reposo respectivamente. Es la actividad electroquímica de nuestras neuronas lo que crea la experiencia de realidad que percibimos en nuestra mente en forma sensorial, pero las neuronas no generan una replica de la realidad externa. Nuestra percepción de color es algo que construye nuestro cerebro a partir de fotones y longitudes de onda, pero el color es una realidad virtual que ha inventado nuestro cerebro, una metáfora sensorial que no tiene ninguna relación objetiva con las cualidades físicas de esos fotones. No hay nada intrínsecamente amarillo en una longitud de onda concreta, la experiencia del amarillo es algo que construyen las neuronas. Lo que eexperimentamos conscientemente en primera persona es una experiencia subjetiva metafórica, no una réplica de la realidad exterior. La "realidad" que percibimos simplemente es nuestro cerebro construyendo una simulación artística con colores, formas y sonidos. No vemos el mundo físico como es, solo vemos lo que simula nuestra mente.

Materialismo y consciencia

Para las posiciones materialistas, las experiencias conscientes que percibimos son construidas como procesos físicos de las neuronas. Lo cuantitativo, la computación de la información en sistemas físicos genera lo cualitativo como un epifenómeno de la actividad neural. Es decir, la consciencia sería un producto de la actividad neuronal, y los procesos sensoriales con los que construimos el mundo serían una fábula, o simplemente una alucinación que genera nuestro cerebro. El kilo y pico de carne que tenemos en la cabeza sería la causa de la experiencia consciente de la vida. La visión material de la consciencia trata de explicar la consciencia como procesos físicos que suceden a nivel de las neuronas en el cerebro. Desde la óptica materialista, la consciencia es reducible a procesos físicos elementales que la construyen.

La vision materialista asume que lo único que existe es la realidad material, y la consciencia es irrelevante para la existencia de la realidad, simplemente es un epifenómeno de lo material que no influye en sus leyes. Si el cerebro causa la consciencia, entonces la causa de la consciencia es física. El materialismo suele tener como principio la teoría de la identidad, que supone que nuestra experiencia son los estados neuronales concretos de cada momento. Esto implica que no podría existir experiencia subjetiva sin estados neuronales concretos, ni estados neuronales concretos sin producir una experiencia subjetiva concreta. Esto supone que una computación completa de la mente humana sería factible, mediante la réplica exacta del conectoma de un cerebro. Este cerebro secuenciado al completo sería necesariamente consciente, no un robot, ni un ejemplo de zombie filosófico. Esto supondría igualmente que las personas seríamos igualmente una computación.

Sin embargo, el concepto materialista plentea problemas. La descripción de una molécula de azúcar no nos dice nada sobre como es experimentar la experiencia sensorial del dulce. Los herzios, rango dinámico y armónicos de una pieza de música no explica la experiencia subjetiva que sentimos al escuchar nuestra canción favorita. Si la consciencia es una ilusión, ¿como puedo estar seguro que mi experiencia de persona fisica y el mundo material no es una ilusión?. Por otro lado está la diferencia entre el contenido y el proceso. Una ilusión es una experiencia consciente de algo, por tanto la ilusión no explica la existencia de una experiencia consciente que debe existir en primer lugar. Las dificultades planteadas se conocen como "hard problem" de la consciencia, propuesto por David Chalmers.

Consciencia como fenómeno inmaterial

Para la visión inmaterial de la consciencia, contrariamente al materialismo, la consciencia es lo real, y lo que sería el epifenómeno es la materia. Lo material es una construcción que realiza la consciencia en lugar de ser la consciencia una construcción del mundo material. Es decir, el mundo material que nos rodea sería la alucinación y no al revés. Desde esta perspectiva, el mundo sencillamente no existe sin consciencia en primer lugar, y la materia organizada es un producto de la consciencia. Lo que alucinamos es la realidad material.

La consciencia no podrá ser explicada a nivel biológico desde esta perspectiva. El estudio neurocientífico correctamente ha logrado ir entendiendo muchos de los contenidos de la consciencia (la creación neuronal de los procesos sensoriales, cognitivos, etc), pero las neurociencias y las ciencias de la computación no explicarían la causa física de la consciencia en sí. Conocemos la física de los contenidos de la experiencia, fotones, partículas volátiles, etc. ¿Pero cuál es la materia física de la consciencia? ¿De qué está compuesta?. No conocemos lo más mínimo sobre las causas físicas de las qualias, de la experiencia subjetiva en primera persona. Es decir, la diferencia entre experimentar la imagen sensorial del sol no meramente como una forma y un color, sino como la experiencia consciente de un bonito atardecer, o el hecho de que unas partículas volátiles finalmente sean experimentadas como sabor a chocolate.

La consciencia no sería desde esta perspectiva un fenómeno material, biológico, ni computable mediante procesos a nivel cuantitativo. Debe distinguirse el proceso físico mediante el cual una neurona registra una longitud de onda, proceso reducible a procesos físicos y a una emulación cuantitativa, y la experiencia de ver un color, cualitativa y subjetiva. Aprender sobre el cerebro nos permitirá mapear procesos, replicarlos, quizás a la perfección mediante un conectoma completo que compute la actividad de los cientos de miles de millones de neuronas y millones de millones de sinapsis. Sin embargo, esto no genera necesariamente la experiencia consciente en primera persona que produce la vida humana. Puede crearse un sistema artificial de procesamiento visual que reproduzca exactamente el de una persona, pero esto no replica la experiencia perceptiva en un nivel cualitativo que le produce a esa persona el hecho de sentirse un organismo vivo que está contemplando una puesta de sol. Se podría replicar la biología de un cerebro mediante un mapeo completo del conectoma, extraer todas las memorias de una persona, e instalarlas en un ordenador que compute una réplica de esa persona. Sin embargo, esta réplica ejecutaría procesos resultantes de cálculos, pero no tendría necesariamente una experiencia subjetiva en primera persona que implica la consciencia de su ser.

La consciencia no sucede en tercera persona, un criterio de demarcación utilizado a menudo para separar lo científico de lo no científico. Solo en primera persona el humano sabe que tiene consciencia, y nadie más puede saberlo. Esto es conocido como el problema de las otras mentes, y se debate en paradigmas como el del zombie filosófico. Desde el propio Bertrand Russell, muchos científicos consideran que la ciencia en tercera persona de procesos cuantitativos no puede solucionarlo. Incluso si nos conectáramos a un cerebro como en la serie de anime Ghost in the Shell, podríamos acceder al contenido mental de una persona, pero no a la experiencia en primera persona que cada ser humano tiene sobre su contenido. Experimentaríamos el contenido de la consciencia de la persona desde nuestra consciencia, no desde la suya. No experimentaríamos su consciencia, sino la nuestra.

Debe distinguirse el hecho de que la neurona cause la consciencia, y que la neurona procese la consciencia. Quizás la neurona procese una forma de consciencia, pero no cause la consciencia. No tenemos evidencia de un mundo físico, tenemos evidencia como mucho de que experimentamos un mundo físico. Se que estoy pensando, pienso sobre mis pensamientos, y pienso sobre el hecho de saber que soy un ser piensa. La consciencia no puede ser una ilusión si es la única realidad que se, como reflexionó San Agustín, y posteriormente Descartes. No puedo ser consciente sin ser consciente de que soy consciente, por tanto soy, esta es la única realidad que experimento.

Citar como: Bordallo. A. Materialismo, consciencia y el debate mente cuerpo. ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_materialismo-consciencia-y-el-debate-mente-cuerpo

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