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Es la fecundación cuestión de azar?

Nuestra comprensión de la herencia en los organismos que se reproducen sexualmente supone, con buena evidencia, que la combinación de óvulos y espermatozoides que se unen en la fertilización es en gran medida independiente de su contenido genético, dejando al óvulo como mero recibidor pasivo del espermatozoide. Parece que no es tan así.

La fecundación no es un evento aleatorio, el óvulo puede preferir o evitar espermatozoides. El semen, al igual que los fluidos oviductal y uterino, contiene varias proteínas, ácidos nucleicos y moléculas pequeñas que proporcionan un ambiente químicamente apropiado para la maduración y capacitación del esperma, para la fertilización y para la implantación de embriones genéticamente no propios.

Debido a que el apareamiento generalmente ocurre antes de la ovulación, los espermatozoides pueden estar en el oviducto horas antes de la ovulación. Los espermatozoides inducen cambios en la expresión génica en el oviducto que alteran la bioquímica de los fluidos oviductales y que, a su vez, restringen el acceso de esperma. Millones de espermatozoides se liberan en la eyaculación, pero generalmente <100 alcanzan el oviducto. Los espermatozoides no solo compiten por el acceso a los óvulos, el oviducto puede seleccionar espermatozoides basándose en su contenido genético.

El óvulo actúa como un reclutador y elimina de la carrera a los espermatozoides con genes inadecuados, todo con el objetivo de que la fecundación sea lo más saludable posible.

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