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La sauna mejora la tensión arterial, función cardiovascular, inflamación, rigidez arterial, sistema inmune, función respiratoria, y se asocia a una fuerte disminución de ictus y enfermedad cardiovascular

La sauna es una forma de terapia de calor que se caracteriza por la exposición a altas temperaturas ambientales durante un breve período. En el único estudio prospectivo de cohorte a largo plazo realizado hasta la fecha en 1621 hombres se encontró que los que tomaban baños de sauna entre 4-7 sesiones/semana, tuvo un riesgo reducido de aproximadamente 47% de desarrollar hipertensión con un seguimiento durante 24,7 años.

En cuanto a la enfermedad cardiovascular, Laukkanen et al, en su estudio prospectivo de cohorte de 2315 hombres finlandeses seguidos durante 20,7 años demostraron que la mayor frecuencia y duración de los baños de sauna se asociaron de forma inversa e independiente con el riesgo de muerte súbita cardíaca, enfermedad coronaria mortal y ECV, y mortalidad por todas las causas. Kunutsor et al en un estudio con un seguimiento durante 15 años encontraron un 62% menos de riesgo de accidente cerebrovascular.

También se han contrado mejoras en el metabolismo de la glucosa y la resistencia a la insulina, los péptidos natriuréticos y la troponina T cardíaca y los marcadores inflamatorios. A nivel neurocogntivo, un estudio con una cohorte de 2315 hombres encontró una reducción del 65% ​​en el riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer. La evidencia también sugiere que los baños de sauna mejoran la función pulmonar al mejorar la capacidad vital y el volumen respiratorio.

La sauna parece ser una potente estrategia preventiva y terapéutica a nivel cerebrovasculae.

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