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Un dieta sin gluten mejora los síntomas en pacientes con síndrome de intestino irritable.

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional del tracto digestivo, que se diagnostica en función de síntomas como el dolor abdominal crónico y los movimientos intestinales en ausencia de cualquier causa orgánica.
Se estima que la prevalencia del síndrome del intestino irritable en los países desarrollados es del 20%. También es una de las enfermedades más comunes del tracto gastrointestinal.

Estudios recientes de pacientes con síndrome del intestino irritable enfatizan el importante papel de la inflamación de la mucosa y la activación del sistema inmunológico en la aparición de los síntomas. Los síntomas se originan a partir de una interacción entre los factores ambientales y el huésped genéticamente susceptible. 
Estos pacientes muestran signos de diarrea predominante (estimulación del reflejo secretor), dolor abdominal (estimulación de las raíces sensoriales en los intestinos) y distensión abdominal.

Este estudio es un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, cuyo objetivo fue comparar dieta sin gluten versus con gluten en los síntomas del síndrome de intestino irritable.
Los pacientes se dividieron al azar en dos grupos de 70, con una duración de cuatro semanas.

De acuerdo con los resultados del presente estudio, una dieta sin gluten en pacientes con síndrome del intestino irritable condujo a una mejoría significativa en los síntomas dentro de las 12 semanas. Además de la dieta sin gluten, los pacientes que evitaron los alimentos que causaron flatulencia experimentaron una mejoría más rápida en sus síntomas. Por lo tanto, es muy importante que estos pacientes utilicen una dieta sin gluten y eviten los alimentos que causan flatulencia (legumbres, cebollas, apio, zanahorias, pasas, plátanos, albaricoques, brotes, etc.).

Estudios anteriores muestran que una dieta baja en FODMAPs y sin gluten mejora significativamente los síntomas, especialmente en la reducción de la frecuencia de los movimientos intestinales y abdominales. 

Los autores recomiendan que los alimentos que contienen gluten, lactosa, fructosa, galactano, sorbitol y fructanos se eliminen o limiten en la dieta antes de comenzar a tomar el medicamento.

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