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Discurso sobre la servidumbre voluntaria, Étienne de la Boétie

Se preguntaba Étienne de la Boétie en su Discours de la servitude volontaire, escrito en 1548, por qué las personas en lugar de aspirar a vivir libres, aceptan de manera voluntaria vivir bajo el gobierno de uno. La "obstinada voluntad de servir" se repite a lo largo de la historia, y las personas se someten voluntariamente al uno, da igual el nivel de tiranía ejercida sobre la población. Encontramos en la obra de Boétie uno de los primeros manifiestos contra la autoridad. El gran misterio político de la humanidad es la obediencia, comentaba Rothbard sobre el autor, quien ya hace 500 años nos dejaba una radiografía perfectamente aplicable a nuestra sociedad actual. Se lamenta Boétie por el hecho de que gobernantes y tiranos solo tienen el poder que la gente le da, y en su obra lanza un dardo tras otro dando en el centro de nuestra sociedad actual.

  • "Quisiera tan solo entender como se puede hacer que tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soporten a un solo tirano, que no tiene otro poder que el que ellos le otorgan"

Si bien a menudo en la historia muchas sociedades se han impuesto mediante la fuerza, y las personas no tienen más remedio que someterse a la fuerza, las siguientes generaciones aceptan de buen gusto lo que fue impuesto previamente mediante coacción. La primera gran razón de la servidumbre voluntaria que nos da Boétie es la costumbre:

  • "Los que vienen después sirven sin pensar y hacen gustosos lo que sus predecesores habían hecho por coacción"

  • "Ellos se domestican obedeciéndolo"

  • "Más se les sirve, más se les fortalece"

Aún más, aunque la población se somete voluntariamente, la historia parece mostrarnos que el autoritarismo en lugar de producir rechazo, a menudo tiene el efecto de fomentar la obediencia y la sumisión en torno a los gobernantes. La segunda razón de la servidumbre es para Boétie la devoción por la autoridad:

  • "Encantados y fascinados por el solo nombre de uno"

La fascinación nos lleva a la siguiente gran razón de la servidumbre voluntaria: el espectáculo. Los tiranos conocen "el corazón bajo y blando, incapaz de todas las cosas grandes" del pueblo. Así, "los tiranos les dan una mano para hacerlos holgazanes". Nos cuenta la historia de como Ciro ante una sublevación decidió abrir burdeles, tabernas y juego, logrando así sofocar la revuelta de la población sin un solo soldado. Los espectáculos son los cebos de la servidumbre, y "los pueblos atontados" son así distraídos. Si el tirano ofrece algo de vino o trigo al pueblo, nos dice Boétie, solo "los torpes" no entienden que no podría dárselos si antes no se los hubiera quitado a ellos mismos. Se sorprende Boétie por el hecho de que las personas crean que las cosas que pertenecen y administra el uno sean "del pueblo". No puede ser más actual:

  • "Antes de cometer alguna fechoría, aún la más infame, la hacen preceder de algunas buenas palabras sobre el bien público y el bienestar de todos"

También habla de que la servidumbre necesita complicidad en cadena. Son "cuatro o cinco" compañeros de placeres y rufianes que se reparten del botín de sus pillerías quienes mantienen al uno. Ellos son quienes dirigen y protegen el poder del jefe. Pero debajo de ellos, hay otros cientos afines, que se aprovechan a su vez de los botines y pillerías de quienes rodean al uno. Y debajo de estos hay otros miles, quienes se reparten cargos de importancia, y desde sus cargos controlan a la población para satisfacer su propia vanidad y avaricia. Y debajo de ellos en realidad se sitúan otros cientos de miles. "Toda la hez del reino", nos dice Boétie, se agolpa para recibir su parte. Si no hay coacción en la servidumbre, entonces lo que hay es complicidad.

  • "El pueblo ha perdido, hace tiempo ya, toda conciencia, y que ya no siente ningún mal"

  • ¿Qué podría haceros, si no fuerais vosotros encubridores del ladrón que os roba?"

  • "¿De dónde ha tomado él tantos ojos con los cuales os espía (...) sino de vosotros?"

Otro aspecto de la servidumbre al que apunta el autor es la propia cobardía de las personas. No simpatiza Boétie con el pueblo, "cobardes" y "traidores de vosotros mismos". Es el pueblo el que se avasalla a sí mismo nos dice el autor. Es el pueblo el que pudiendo elegir entre libertad y servidumbre elige el yugo y consiente el mal. Que dos, tres o cuatro personas no se defiendan de uno nos causaría extrañeza. ¿Cómo es posible que no se defiendan cientos de miles, o millones de uno?. ¿Qué vicio, o degradado vicio es este?, se pregunta Boétie. La gente se somete "no a un Hércules o a un Sansón, sino solo a un hombrecillo, y a menudo el más cobarde".

Cobardía, complicidad, ocio y costumbre. Nada más que decir.

Citar como: Bordallo. A. Revisión de discurso sobre la servidumbre voluntaria, Étienne de la Boétie. ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_discurso_sobre_la_servidumbre_voluntaria

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