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Marco Aurelio, Meditaciones

Marco Aurelio (121-180) fue emperador del Imperio romano, y uno de los principales exponentes de la filosofía estoica. En sus Meditaciones, Marco Aurelio desarrolla una ética pragmática centrada en el individuo. "Sin falsedad, ni egoísmo, ni displicencia ante las disposiciones del destino. Ya ves cuan pocos son los principios que debes poseer para una vida próspera".

La facultad de la observación y la inteligencia procuran a la persona seguridad y prosperidad, no obstante, el bien superior son además la justicia, la sinceridad y el valor. La inteligencia, nos dice Marco Aurelio, puede existir entre quienes cometen toda clase de infamias, por tanto no basta para la virtud. "La prerrogativa del hombre virtuoso es acoger con amor y satisfacción lo que sobreviene y se entrelaza con la vida". El individuo debe siempre ser recto, "sin decir una palabra opuesta a la verdad, sin hacer nada contrario a los derechos de la justicia". Ni la ley, el pudor, la benevolencia o la verdad necesitan ser alabados para ser acciones virtuosas. "Todo lo honesto de alguna manera es honesto en sí mismo". La conducta debe ser "enderezada al bien común". Respecto a la recto y justo, "frecuentemente, se peca contra la justicia por omisión, y no solo por acción".

Respecto a la felicidad, Marco Aurelio advierte "en ninguna parte se halla la felicidad, ni en los silogismos, ni en la riqueza, ni en la gloria, ni en el placer, ni en parte alguna". La felicidad consiste "en hacer lo que exige la naturaleza humana". Cosas buenas y cosas malas les pasan a las buenas personas y a las malas personas, por tanto "no son ni bienes ni males verdaderos".

Sobre la molicie, Marco Aurelio nos habla de quienes tienen el placer como la guía de su alma "¡cuántos placeres han gozado los malvados, los prostituidos, los parricidas, los tiranos!". Para Marco Aurelio, rendirse a los impulsos y los placeres sensuales es propio de brutos "¿te hallarás satisfecha alguna vez, sin necesidad de nada, sin ansias, sin codiciar cosa alguna...?". El alma se deshonra particularmente al mentir, y al intentar hacer daño a otras personas. "No malogres la parte de vida que te queda en averiguar vidas ajenas". Sobre aquello que es codiciado, no son bienes "las cosas que el vulgo reputa como tales", dice Marco Aurelio. "¿No es sorprendente que la ignorancia y el deseo de complacer puedan más que la sabiduría?".

El emperador invita ante todo a ocuparse de uno mismo. "Cumplo con mi deber, el resto no me lleva la atención". Deja algún consejo para eternos adolescentes de ayer y hoy "no sueñes en ver establecida la república de Platón, antes bien, conténtate con tal que progreses un poco, considerando que no es poco fruto este pequeño resultado". Sobre dejarse llevar por el sentido de la autoimportancia advierte "cuantos hombres ignoran hasta tu nombre, cuantos lo olvidarán muy presto, y cuantos, que ahora te elogian, te vituperarán muy en breve". En lugar de dedicarse a la contemplación y a discutir lo que debe ser el hombre de bien, "procura serlo realmente". Nos dice que debemos ayudar a quien lo necesita, según sus necesidades, pero también según su mérito "distribuir a cada uno, inflexiblemente, según su mérito". La mayor parte de nuestras palabras y nuestras acciones diarias son innecesarias, "si se las cercenare se gozaría de más holgura y tranquilidad", pero dice Marco Aurelio que también lo son las ideas.

Respecto a la vida, o bien el mundo es desorden, o bien providencia. Si sucede lo primero y las personas son el resultado del movimiento constante del cosmos, ¿por qué preocuparse?. Y si sucede lo segundo, "venero, persisto y descanso en el que gobierna". El universo es movimiento, las cosas humanas "no son más que humo y nada", y no volverán. "¿Por qué no te contentas con terminar ese poco de tiempo decorosamente?". En lugar de anhelar prolongar la existencia, lo que debe prolongarse es el alma, y la vida que vivimos cada día, no prolongar una percepción de tiempo de un cuerpo que caduca. "El mundo es una mutacion continua, la vida, una imaginación". La muerte para Marco Aurelio solo es un efecto de la naturaleza. La muerte no es lo que nos causa temor, sino el miedo que produce nuestra imaginación. Tanto la vida más larga como la más corta tienen en común que solo existen en el momento presente, por tanto ambas son iguales, tanto en el hecho de vivirla como en lo que se pierde al morir.

Marco Aurelio parecía ser consciente de que la escuela no educa, se educa la persona que quiere hacerlo, y se muestra satisfecho de "haberme proveído de buenos maestros en casa, bien persuadido que en este particular es menester gastar asiduamente".

"Penetra tu interior. Dentro de tí está la fuente del bien que puede manar sin cesar, si ahondas siempre". Marco Aurelio.

Citar como: Bordallo. A. Revisión de Meditaciones, de Marco Aurelio. ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_marco-aurelio-meditaciones

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