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Investigadores japoneses revelan que dos vías metabólicas involucradas en el metabolismo de la energía pueden jugar un papel en la hipótesis de los orígenes evolutivos de la salud y la enfermedad.

El entorno nutricional afecta a la función, crecimiento y desarrollo celular, que se ve influenciado por la expresión de los genes metabólicos y del epigenoma.

Las células en el cuerpo humano utilizan dos tipos de metabolismo celular, la respiración mitocondrial y la glucólisis. La actividad de los genes metabólicos cambia significativamente a medida que el método de producción de energía cambia entre estos dos mecanismos.
Dos vías metabólicas, NAD + -SIRT1 y FAD-LSD1, regulan la función de conjuntos de genes específicos y transmiten señales de nutrientes. Se encuentran controladas por vitaminas y hormonas. La vía FAD-LSD1 reprime el metabolismo mitocondrial e induce la acumulación de grasa en obesidad, mientras que NAD + -SIRT1, gasta energía.

La insulina y las hormonas glucocorticoides regulan de forma distintiva el NAD + -Sirt1 y FAD-LSD1 en el músculo esqueleto. SIRT1 puede desempeñar un papel en la respuesta inmediata y ese LSD1 puede estar involucrado en la respuesta adaptativa.
La respuesta inmediata consume energía almacenada y prioriza el mantenimiento de la vida, y la respuesta adaptativa "programa" el cuerpo para almacenar energía en previsión de futuros ataques de inanición.
Una respuesta adaptativa crea una defensa contra la inanición futura al almacenar nutrientes adicionales.
Tal adaptación del desarrollo podría ser ventajosa o desventajosa dependiendo de la posterior disponibilidad de nutrientes.

Por tanto, esta hipótesis afirma que el ambiente nutricional en la vida temprana hace que las personas sean susceptibles a enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como la obesidad, la diabetes y los ataques cardíacos, como adultos. 

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