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¿Qué es la consciencia?

La función básica de nuestro cerebro es adaptar nuestro cuerpo al mundo físico, lo interno a lo externo, lo que implica múltiples procesos de entrada de señales en el SNC, procesamiento, integración, representación consciente, significado, preparación de respuestas, etc. El primer proceso de la percepción consiste en recoger la experiencia sensorial de bajo nivel y transformarla en una experiencia consciente, lo que implica amplificación de ciertos procesos atencionales bottom-up y la entrada de información en la memoria de trabajo. Deben existir procesos adicionales de construcción de significado en diferentes planos (añadiendo cualidades afectivas y hedónicas, comparando con memorias, añadiendo significado semántico, etc.). Es un proceso automático e inconsciente en su mayor parte, moldeado por nuestros rasgos genéticos y por el aprendizaje ontogenético que automatiza la construcción de la percepción consciente. La mayor parte del procesamiento de las distintas neuronas es inconsciente, simplemente es actividad eléctrica y química que facilita o inhibe nuestra conducta.

La consciencia en el sentido simbólico y declarativo no es necesaria para la vida ni para la conducta, sin embargo, los organismos que desarrollaron consciencia sobre su medio externo e interno sobrevivieron mejor, al dirigir sus conductas de forma activa, es decir, desde un ser vivo flotando pasivamente, a un ser vivo capaz de percibir el medio y dirigirse donde más opciones tiene de sobrevivir. Para mejorar las probabilidades de sobrevivir, el organismo debe percibir el medio externo (exterocepción), el medio interno (interocepción) y tener la capacidad de moverse para ajustar la necesidad interna a la disponibilidad externa y regular la homeostasis que le permite vivir. Por ejemplo, cuando un organismo no tiene energía, debe detectar este estado interno de privación para activar una conducta motora que le permita buscar energía. Se ha observado que organismos simples aumentan su actividad motora cuando llevan tiempo sin obtener energía, y disminuyen su actividad motora cuando acaban de obtener energía. Para detectar el medio externo se han desarrollado diferentes sistemas que detectan distintas señales según sus cualidades fisicoquímicas. El tacto, el gusto y el olfato son sistemas que han evolucionado para permitir la detección cercana. El tacto ha evolucionado desde sistemas de detección de presiones, es decir, es un sistema de mecanotransducción de energía mecánica a impulsos nerviosos. El olfato detecta las partículas volátiles que emiten los compuestos del ambiente y el gusto identifica ciertos elementos de la composición química de los compuestos. El oído y la vista evolucionaron al permitir una detección más lejana, de diferencias de presión de moléculas y la detección de espectros de luz, aunque reducido a determinados espectros de frecuencias. Todo ello forma un sistema perceptual de detección presente. Sin embargo, con la evolución de la consciencia, existe una cualidad temporal añadida a la representación perceptual inmediata del sistema nervioso. En el ser humano, la capacidad de representación temporal es mucho más amplia que en los animales y permite una amplia representación retrospectiva y prospectiva. Con la evolución de la representación de lo interno y lo externo, evoluciona la identidad, la capacidad de representación autobiográfica del YO en el mundo. Con la mente simbólica evolucionan los sistemas de significado.


Podríamos perder información interoceptiva como sucede en personas con daño cerebral, y perder la información exteroceptiva. Podríamos perder la capacidad de representar símbolos visuales internos como cuando soñamos o imaginamos (como sucede por ejemplo en personas con afantasia). Podríamos perder la memoria, y no recordar nuestra vida. Podríamos perder buena parte de las cualidades afectivas, la capacidad de sentir miedo, o de sentir placer. Pero seguiríamos siendo conscientes de que somos YO,. Seguiríamos teniendo la experiencia de un SELF esencial. ¿Y dónde reside, y qué es exactamente ese SELF? No lo sabemos.


Citar como: Bordallo. A. ¿Qué es la consciencia?. ICNS. Máster en Neurociencia Terapéutica. Volumen II, (p 629-630). ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_que-es-la-consciencia


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