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Dieta, envejecimiento y malnutrición

A medida que envejecemos se producen cambios fisiológicos y psicosociales que influyen negativamente en la alimentación, produciendo una progresiva pérdida de masa muscular y funcionalidad. Con ello se resiente la salud física y psicológica, además de conducir a un estado de desnutrición que incrementa el riesgo de fragilidad y mortalidad.

Existe una disminución de la sensibilidad sensorial al envejecer, con pérdida de la agudeza sensorial olfativa, gustativa, visual, etc, que conlleva una disminución de la sensibilidad hacia las características organolépticas de los alimentos. Esto implica que la comida huele y sabe plana, sosa, e incluso el aspecto visual es menos apetitoso. Adicionalmente, se produce una pérdida del tono hedónico a nivel de recompensa propiamente, lo cual se traduce en una disminución del deseo de ingerir alimento y del placer que produce la ingesta de las comidas.


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También existen cambios en cuanto a la funcionalidad digestiva a medida que envejecemos. Existe una pérdida de tono de la musculatura lisa digestiva que conlleva un enlentecimiento en el tránsito y dificultades en la digestión. La pérdida de apetito también se relaciona con el estreñimiento, común en los ancianos. Adicionalmente se produce una disminución de las hormonas que ayudan a digerir el alimento, y existe a su vez una peor absorción de nutrientes. Todo ello va acompañado de cambios a nivel hormonal, por ejemplo una menor sensibilidad a la hormona insulina, modificaciones en grelina, colecistoquinina, etc.

Particularmente importante para la funcionalidad son los cambios y dificultades que ocurren a nivel de integridad oral y deglución. Existe una reducción en la producción de saliva que dificulta la formación del bolo y la deglución. El consumo de fármacos parece ser una de las causas más comunes de la disminución de saliva en el anciano. También es frecuente la existencia de una mala dentición, con daño y pérdida de piezas dentales. Una mala higiene oral produce alteraciones del gusto y del olfato, produciendo una pérdida de la sensibilidad a las cualidades organolépticas de los alimentos. Adicionalmente, existe evidencia de que la salud oral es un marcador del estado general de salud (1).

También encontramos cambios circadianos, y dificultades en el sueño que repercuten en el estado de salud general, incluido metabolismo e inmunidad, y el estado de ánimo. A nivel afectivo son frecuentes los sentimientos de soledad, ansiedad, angustia y tristeza. Esto repercute en una pérdida de apetito y de la motivación por alimentarse, pero también en el sueño, el descanso y la energía.

El estado de salud general también afecta a la ingesta. Muchas personas mayores presentan diversas patologías, experimentando frecuentemente síntomas como dolor, fatiga, malestar general, etc. Estos procesos pueden interferir con el apetito y con la alimentación. Las personas con demencia tienen una pérdida de apetito adicional a todo lo que ocurre en el anciano.

El anciano institucionalizado presenta mayor riesgo de problemas de salud y pérdida de funcionalidad. Existe cierta evidencia de que mayores ingestas protéicas pueden ser beneficiosas en personas mayores en riesgo (2), en particular si se realiza algo de actividad física (3,4). Existe además una reducción en la hidratación, en parte por una reducción de la sensibilidad en los mecanismos de la sed, pero a veces también por las dificultades del anciano para ir al baño, o temor a pérdidas, por lo que algunos mayores evitan beber. Esto es relevante para la mortalidad por calor. No obstante, es mucho mayor la mortalidad por frío, asunto que por alguna razón nunca recibe promoción mediática y que siempre ha sido silenciado.

Los fármacos por su parte pueden afectar al metabolismo de distintos nutrientes y producir deficiencias nutricionales. La polimedicación es común en el anciano afectando a la salud, y existe evidencia sobre la desprescripción como prioridad terapéutica para la reducción de daños e incluso de la mortalidad de los mayores (5). Esto implica que buena parte de los fármacos recetados a las personas mayores son inadecuadamente prescritos, dañinos, e incrementan la mortalidad.

A nivel social encontramos problemas que dificultan la alimentación, como soledad, dependencia, etc. La pérdida de funcionalidad física y psicológica también dificulta la alimentación (dificultades para ir a hacer la compra, dificultades para cocinar, etc). Parte de la pérdida de funcionalidad y de salud se debe a las dificultades psicosociales.

El acto de comer es quizás la actividad compartida más importante y universal de las culturas y las familias. La sociedad industrial no solo afecta a la comida, sino a algo más importante: la forma de comer. Sentarse a la mesa en familia es un acto terapéutico diario que se ha ido perdiendo en las sociedades industriales. Muchos problemas de salud, estado de ánimo e incluso trastornos de conducta alimentaria comienzan con el daño al componente relacional.

(1) Adolph M, Darnaud C, Thomas F, Pannier B, Danchin N, Batty GD, Bouchard P. Oral health in relation to all-cause mortality: the IPC cohort study. Sci Rep. 2017 Mar 15;7:44604. doi: 10.1038/srep44604

(2) Daly RM, Nowson CA. Can protein supplementation lead to clinically meaningful improvements in muscle mass and function in undernourished (pre)frail elderly? Am J Clin Nutr. 2018 Nov 1;108(5):911-912. doi: 10.1093/ajcn/nqy289

(3) Liao CD, Chen HC, Huang SW, Liou TH. The Role of Muscle Mass Gain Following Protein Supplementation Plus Exercise Therapy in Older Adults with Sarcopenia and Frailty Risks: A Systematic Review and Meta-Regression Analysis of Randomized Trials. Nutrients. 2019 Jul 25;11(8):1713. doi: 10.3390/nu11081713.

(4) Rondanelli M, Klersy C, Terracol G, Talluri J, Maugeri R, Guido D, Faliva MA, Solerte BS, Fioravanti M, Lukaski H, Perna S. Whey protein, amino acids, and vitamin D supplementation with physical activity increases fat-free mass and strength, functionality, and quality of life and decreases inflammation in sarcopenic elderly. Am J Clin Nutr. 2016 Mar;103(3):830-40. doi: 10.3945/ajcn.115.113357

(5) Bloomfield HE, Greer N, Linsky AM, Bolduc J, Naidl T, Vardeny O, MacDonald R, McKenzie L, Wilt TJ. Deprescribing for Community-Dwelling Older Adults: a Systematic Review and Meta-analysis. J Gen Intern Med. 2020 Nov;35(11):3323-3332. doi: 10.1007/s11606-020-06089-2

Citar como: Bordallo. A. Dieta, envejecimiento y malnutrición. ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_dieta-envejecimiento-malnutricion

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