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Alfred Julius Ayer, Lenguaje, verdad y lógica.

Para Ayer (1910-1989), quien fue uno de los exponentes más conocidos del positivismo lógico y del Círculo de Viena, el principio de verificación necesita que una proposición sea verificable, de forma analítica o bien empírica. Ayer divide las proposiciones auténticas en aquellas que conciernen a las relaciones entre ideas, y aquellas que conciernen a las realidades. Las primeras se refieren a la lógica y a la matemática, y son necesarias y ciertas por ser analíticas, simplemente registran un código compartido formado por símbolos, por tanto no pueden ser refutadas por la experiencia. Por contra, tenemos proposiciones empíricas, las cuales para Ayer son hipótesis, y como tal pueden ser probables, pero no ciertas. En una hipótesis debe existir un contenido factual y que alguna experiencia sensible pueda probar su probabilidad. Evidentemente Ayer retoma la problemática descrita por Hume.

Ayer sitúa la metafísica precisamente aquí, si no es capaz de referir a una experiencia accesible a los sentidos que puedan determinar su verdad o falsedad al menos en términos de probabilidad. Kant ya criticó el intento de trascender lo sensorial y entrar en contradicciones persiguiendo el conocimiento de la cosa en sí. Lo metafísico para Ayer no es falso, simplementa cerece de sentido al no satisfacer el principio de verificabilidad mediante la experiencia sensorial, o de uso significante del lenguaje. Habla Ayer de un sentido fuerte del principio de verificabilidad, la exigencia de pruebas empíricas, y un sentido débil, que ciertos hechos empíricos sean simplemente posibles. Discute Ayer el empleo del término substancia para referirse a la cosa en sí, y el aceptar la realidad de las cosas por la totalidad de sus apariencias que se nos hacen sensibles. No obstante persiste la problemática de que lo real es meramente lo sensorial.

Para Ayer en realidad ninguna proposición, salvo una tautología, puede ser nada más que meramente probable. Una hipótesis por su parte no puede ser definitivamente probada ni falsada definitivamente, lo extremadamente improbable no es lógicamente imposible. Lo empírico no es desde la lógica cierto en cuanto siempre se enfrentará a la posibilidad de refutación futura. Todo lo que podemos obtener en la hipótesis es siempre probabilidad. La validez de lo empírico es distinto a lo lógicamente verdadero. Retoma el problema de la causalidad de Hume, quien definía causa como un objeto seguido de otro, tras los cuales otros similares al primero son seguidos de otros similares a los segundos. Las proposiciones de la filosofía para Ayer no son empíricas, sino lingüisticas. La lógica está inmersa en las relaciones entre el lenguaje, no por los hechos empíricos, por tanto para Ayer tiene un objetivo distinto a la ciencia. Y aún más distinto que la metafísica, que para el autor de alguna manera es una reificación del lenguaje como un concepto empírico.

¿Puede una proposición carente de contenido factual ser verdadera y útil en el mundo empírico? La respuesta de los empiristas suele consistir en aludir al hecho de que incluso el primer matemático o quien estableció la primera proposición lógica, tuvo que llegar a ella de manera inductiva, mediante ciertas experiencias particulares Y que la matemática y la lógica deben ser en primer lugar enseñadas. Ayer rechaza este aspecto y sostiene que independientemente de como hayan sido aprendidas, el hecho es que son necesariamente verdaderas. Como dijo Kant, algo puede comenzar con una experiencia, lo cual no quiere decir que surja de la experiencia. Llegamos a la distinción entre lo analítico, contenido en la proposición y cuya validez reside en los símbolos que contiene, y lo sintético, que debe ser validado por la experiencia. Para Ayer lo analítico es tautológico y no faclita información sobre la realidad, y ninguna experiencia puede refutarlas. Hace algunos siglos se pensaba que la geometría describía el espacio sensible, sin embargo con la geometría no euclidiana sabemos que no describe ningún contenido concreto, sino las consecuencias lógicas de definiciones. Podemos utilizar la geometría para razonar sobre el espacio físico porque damos a los axiomas una interpretación física. Es un sistema puramente lógico y analítico.

Por tanto para Ayer, lo lógico y lo empírico son independientes, y podemos aplicar distintos simbolismos lógicos al mundo empírico para describir sus relaciones. Las tautologías de todo lenguaje serían siempre necesarias porque tienen que adaptarse a un mundo de propiedades mecánicas que siguen ciertas regularidades de orden y movimiento. No sabemos como es un mundo ilógico para describir un lenguaje ilógico, como sugirió Wittgenstein. Lo lógico debe estar libre de contradicción, y cuando afirmamos que algo es falso estamos afirmando la proposición contradictoria. Sin embargo, lo empírico puede estar libre de contradicción y ser falso. Al establecer una proposición no se está simplemente registrando un contenido sensorial, sino que se afirma algo, se clasifica, se describen aspectos y relaciones.

Citar como: Bordallo. A. Revisión Lenguaje, verdad y lógica, de Alfred Julius Ayer. ICNS. Accesible en https://www.icns.es/articulo_alfred_julius_ayer_lenguaje_verdad_y_logica

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