Carlos Ríos
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Entrevista a Carlos Ríos

Carlos Ríos es Dietista-Nutricionista deportivo en la clínica Biomed en Huelva y profesor de nutrición deportiva en ICNS.

¿Observas muchos mitos extendidos entre los deportistas que acuden a tu consulta?
Observo un exceso de información y confusión. La mayoría de los deportistas que veo en consulta, a diferencia de los pacientes sedentarios, tienen mayor preocupación por su alimentación y salud, sin embargo, esta preocupación se traduce en ocasiones en la realización de hábitos innecesarios o secundarios en la escala de prioridades. Por ejemplo, durante la primera consulta es habitual escuchar con orgullo frases como: “yo siempre desayuno”, “yo como cada 2-3 horas”, “yo no tomo nada de grasa”, “yo en la cena no como nada de hidratos”. Estas creencias muy arraigadas vienen de consejos que se lanzan a la población general y forman parte del exceso de información que hoy en día tenemos.

Mi trabajo consiste en hacer una buena selección de información, procedente primero de la literatura científica y segundo de mi experiencia clínica. Toda esta información debe estar resumida, argumentada, explicada y contextualizada para que el deportista lo entienda y con todo ello poder empezar a trabajar con herramientas efectivas que corrijan patrones y hábitos, los cuales tendrán una relevancia importante y significativa en el rendimiento deportivo.

Tan perjudicial es la ignorancia en nutrición como el “nutricionismo”, el cual reduce y simplifica conceptos de tal manera que el resultado final es erróneo. Prefiero educar en alimentos que en nutrientes, pues los primeros engloban a los segundos y no al revés. Aprendemos conceptos fáciles y con ellos muchas veces hacemos las interpretaciones y asociaciones (aparentemente lógicas) que nos lleva a sacar las cosas de contexto. Por ejemplo, si aprendemos que las grasas tienen más calorías corremos el riesgo de buscar alimentos bajos en grasa para “no engordar”, si escuchamos que el azúcar eleva la insulina podemos pensar que la fruta nos volverá diabéticos o si las proteínas se filtran en el riñón, que hay que limitar alimentos ricos en ellas para la salud renal. Todas estas asociaciones “facilonas” hay que ir poniéndolas una a una en contexto, sino el deportista puede caer por “nutricionismo” en la absurda situación de consumir maltodextrina y aminoácidos ramificados, evitando en su alimentación fruta y lácteos.

¿Las personas que hacen un primer contacto con el deporte, por donde deben empezar?
Hoy en día la mayoría de las personas que comienzan en el deporte lo hacen por mejorar su estética y no digo que sea malo, pero a veces para conseguir esa estética intentamos llegar desesperadamente a la meta saltándonos parte del recorrido. Hay que transmitir que lo importante no es llegar, sino ir. Si empiezas a hacer ejercicio de fuerza y/o resistencia para mejorar tu estética debes tener en cuenta que no vas a conseguir resultados en un día o en una semana, pero sí en meses y años. Para ello debes crear adherencia en patrones de conducta y eso se consigue con el entrenamiento y su normal funcionamiento: el estrés, la adaptación y posterior supercompensación o progresión.

Vivimos en un momento histórico de rapidez e inmediatez productiva, tecnológica, informativa... y creemos que podemos hacer lo mismo con nuestra biología. Por ello, observo claras diferencias entre deportistas que buscan rendimiento, los cuales se centran en mejorar su entrenamiento, con los deportistas que buscan mejorar su estética, los cuales piensan más en obtener los resultados antes que concentrarse en los pasos previos. Esta búsqueda apresurada de resultados inmediatos (más común en el deportista principiante) a veces se traduce en desmotivación y abandono del deporte, otras veces en la tentación de prácticas de riesgo con el consumo de sustancias prohibidas. Para los principiantes recomiendo establecer en primer lugar objetivos a corto plazo claramente definidos y coherentes, para que la retroalimentación positiva llegue de la mano del disfrute y las buenas sensaciones. También y por qué no, objetivos ambiciosos y motivadores a largo plazo, para que cuando aparezca el desánimo recordemos las razones de por qué empezamos en esto.

Hay un mercado muy extenso de suplementos. ¿Es oro todo lo que reluce?
Por supuesto que no. Dentro de la suplementación deportiva encontramos por un lado, suplementos inefectivos y por otro lado, utilización inefectiva de suplementos efectivos. No solo tenemos que saber qué suplemento funciona para el deporte que practicamos, sino también cómo y cuándo tomarlo para que nos funcione.

No soy partidario de la suplementación “crónica”, pienso que todo suplemento tiene su periodización dentro de la planificación de la temporada y así poder sacar aún más rendimiento que tomarlo siempre “porque sí”. Además, el marketing que llevan muchos suplementos no se corresponde a la hora de la verdad con la efectividad real. La significancia estadística de los estudios científicos no se traduce siempre en significancia clínica, y mucho menos de manera generalizada. Tenemos que tener en consideración que los estudios se realizan con una concreta metodología que incluye una específica dosificación y población de estudio, donde el sexo, la edad o el estado de entrenamiento importa. También sabemos que los estudios que muestran resultados negativos o insignificantes tienen menos probabilidad de ser publicados, por lo que este sesgo de publicación puede sobreestimar la importancia de algunos resultados positivos. Para los detractores de los suplementos les recomiendo el mismo rigor y seriedad en sus críticas, puesto que tampoco vale el “no sirve ninguno”. Precisamente como los suplementos son de todo menos generales, si necesitáramos resultados positivo a nivel general para afirmar su efectividad, todos saldrían nulos. Un buen metaanálisis de estudios mal diseñados es un mal metaanálisis, dado que dará lugar a malas estadísticas y por tanto los resultados “negativos” no serán extrapolables a todos. Sabemos que dependiendo de las circunstancias individuales, entre ellas la genética, existe una población respondedora y otra no respondedora a los suplementos.

En resumen, la etiqueta que viene en el suplemento nunca podrá superar al profesional dedicado al estudio de la suplementación y los suplementos no podrán superar a un buen entrenamiento y alimentación, aunque su buen uso puede potenciarlos.

¿En que falla el sistema educativo? ¿Los nutricionistas salen bien preparados?
La carrera de nutrición humana y dietética tiene algunas limitaciones y entre ellas la más importante es la desactualización. No podemos seguir divulgando conocimientos que hoy día ya se han puesto en entredicho por los nuevos avances y publicaciones científicas. Si nos fijamos concretamente en la nutrición deportiva, las recomendaciones que se siguen dando son las mismas que hace diez años atrás, donde una dieta alta en carbohidratos era el principal objetivo de todos los deportes. Ahora sabemos que la dieta debe ser periodizada (incluido los carbohidratos) según el momento de la temporada, pues no es lo mismo la fase de precompetitiva que la competitiva, ni tampoco es lo mismo el periodo de entrenamiento donde es interesante generar una serie de adaptaciones fisiológicas, con el periodo de rendimiento, donde lo importante es ganar la competición. En ese sentido el problema es que el dietista nutricionista no está bien formado en materia de entrenamiento, y claro, con eso damos más posibilidades a que haya “intrusismo nutricional” por parte de otros profesionales expertos en actividad física. Si entendemos de entrenamiento sabremos periodizar bien la nutrición diferenciando semanas de mayor volumen o intensidad con respecto a otras de descarga, puesto que los objetivos nutricionales no deberán ser los mismos. Dentro de la personalización de la dieta de nuestros deportistas debemos tener en cuenta la energía disponible que necesita para realizar los diferentes entrenos donde la duración, frecuencia e intensidad determinará la ingesta calórica y la distribución de los macronutrientes limitantes para optimizar el rendimiento de su deporte.

La planificación nutricional debe adaptarse al rendimiento deportivo y apoyarlo, no al revés. Nuestro macro-ciclo es el año entero y lo debemos dividir en meso-ciclos (meses) y microciclos (semanas o sesiones de entrenos) con una nutrición personalizada según la carga de entrenamiento, la preparación de las competiciones, los objetivos de composición corporal, la recuperación, creación de adaptaciones, etc. La experiencia práctica nos trazará puntos sensibles en la temporada donde los deportistas puedan requerir mayor apoyo nutricional y así mejorar su rendimiento.