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Una ingesta alimentaria tardía respecto al cronotipo se asocia con peor salud metabólica

Una ingesta alimentaria tardía respecto al cronotipo se asocia con peor salud metabólica
Ainhoa Pérez
Ainhoa Pérez
Alumni
    Alfonso Bordallo
MPH, MSc.
Un estudio ha evaluado la relación entre la ingesta alimentaria y el cronotipo individual, mostrando que una mayor desincronización entre ambos se relaciona con alteraciones en el metabolismo de la glucosa y mayores niveles de adiposidad.

FISIOPATOLOGÍA Y MECANISMOS

La actividad de las células de nuestro organismo no es constante, siguiendo ciclos horarios de mayor y menor activación. Este sistema circadiano es coordinado por un reloj central en el hipotálamo sensible a los ciclos de luz y oscuridad, y relojes periféricos en casi todos los órganos y tejidos, siguiendo ritmos endógenos propios y modulados por el reloj central y otros aspectos fisiológicos. Los relojes periféricos responden de forma marcada a los horarios de alimentación, por lo que comer en horarios tardíos o irregulares altera la sincronización circadiana de células, hormonas y órganos, fenómeno conocido como cronodisrupción. La alteración en los horarios de ingesta, y las ingestas alimentarias tardías, se han vinculado con alteraciones endocrinas, en el metabolismo de la glucosa, mayor adiposidad y mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas. Sin embargo, las alteraciones ajustadas a nivel de cronotipo individual han sido menos exploradas.

ESTUDIO

Un estudio reciente (Vahlhaus et al., 2025) analizó el impacto metabólico de los horarios de alimentación y el cronotipo individual. Participaron 46 pares de gemelos y mellizos, con edades entre 18 y 70 años, en quienes se analizaron los horarios de las comidas durante cinco días consecutivos. El cronotipo se determinó mediante el Cuestionario de Cronotipo de Múnich, y la sincronización circadiana se estimó utilizando la diferencia entre el punto medio de la ingesta energética del día y el punto medio del sueño. Se evaluaron parámetros glucémicos, antropométricos y de composición corporal mediante absorciometría de rayos X de doble energía y se realizó una sobrecarga oral de glucosa para medir la respuesta metabólica. Adicionalmente, se calculó la heredabilidad de los patrones de sueño y alimentación.

RESULTADOS PRINCIPALES

Los resultados mostraron una peor salud metabólica a medida que aumentaba la discrepancia entre los horarios de las ingestas y el cronotipo individual. En concreto, cuanto mayor era la discrepancia entre el horario en el que se alcanzaba el punto medio de la ingesta calórica, y el punto medio del sueño, menor era la sensibilidad a la insulina, con mayores niveles de insulina en ayunas, mayor resistencia a la misma y mayores niveles de adiposidad abdominal. Las alteraciones en el metabolismo eran significativas incluso tras ajustar por edad, sexo, energía diaria y duración del sueño. En cambio, alcanzar el punto medio de la ingesta calórica diaria en fases tempranas respecto al ciclo circadiano individual, se asoció con mejor perfil glucémico, menor índice de masa corporal y mayor capacidad de las células beta pancreáticas. Los participantes con cronotipo tardío tendieron a concentrar su ingesta en horarios más avanzados, reforzando el vínculo entre cronobiología y alimentación, mostrando en diversos aspectos una heredabilidad significativa, lo que muestra la predisposición genética de los patrones alimentarios.

CONCLUSIÓN Y RELEVANCIA CLÍNICA

Este estudio refuerza el papel del ritmo circadiano en el metabolismo glucémico, más allá de la calidad y cantidad de los alimentos en la dieta. La desincronización entre alimentación y cronotipo podría constituir un mecanismo metabólico común a distintas patologías. Los hallazgos respaldan estrategias dietéticas personalizadas según el cronotipo, especialmente en personas con cronotipo tardío. Así, adelantar el consumo energético puede ser una medida preventiva frente a la resistencia a la insulina, la cual está asociada al desarrollo de diabetes, hipertensión, adiposidad, riesgo cardiovascular, etc. La menor eficacia de la insulina en horas vespertinas y la interferencia de la melatonina nocturna con su señalización podrían explicar el deterioro glucémico observado en quienes presentan un punto medio calórico más tardío.

En conjunto, estos datos apuntan a la sincronización del horario de alimentación con el reloj biológico como herramienta para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo cardiometabólico. Algunas limitaciones del estudio son su diseño observacional, el uso de registros autoinformados y la exclusión de personas con patologías, lo que restringe la generalización de los hallazgos. Por tanto, aunque las asociaciones son consistentes y la caracterización de los mecanismos cronobiológicos en la salud metabólica es fuerte, aún se requieren estudios experimentales que evalúen de forma prospectiva intervenciones crononutricionales adaptadas al perfil genético y metabólico individual.
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Referencias:
Vahlhaus, J et al, 2025. Later eating timing in relation to an individual internal clock is associated with lower insulin sensitivity and affected by genetic factors. eBioMedicine, 116, 105737. https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2025.105737

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