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Jaques Ellul. La edad de la técnica.
Jacques Ellul (1912 - 1994) fue profesor de derecho y sociología de la Universidad de Burdeos. Escribió La edad de la técnica en 1954 (La technique ou l'enjeu du siècle). En su obra, Ellul analiza como el verdadero motor de la política y las sociedades es la dinámica mecanicista de la técnica, la cual genera un patrón propio que dirige la vida absorbiendo todas las esferas, eliminando cualquier decisión humana, y los elementos que constituyen al propio ser humano y la forma social y cultural de convivencia. En su obra, queda expuesto el fetichismo del "progreso", en una sociedad que ya ha perdido capacidad de juicio crítico y la capacidad de realizar cualquier reflexión moral frente a su consciencia e inercia tecnificada. Nada más actual.
No hay ámbito que escape de la técnica. Así, hay una técnica de guerra, como también una técnica de afeitado, más recientemente los coach hablan de técnicas para ligar, y se encuentran vídeos que llegan hasta el absurdo (número de vasos de agua al día, orden correcto para comer la ensalada, ángulo para la evacuación eficiente en el wc, o técnicas respiratorias para combatir la ecoansiedad climática). Todos los procesos humanos y sociales son refinados por un proceso progresivo de tecnificación. La conducta humana, la vida en sociedad, y el propio pensamiento humano se va transformando en un sistema de procesos.
Lo técnico busca lo que es eficaz, con ello lleva a todas partes esa misma ley racionalizante de la eficacia. Cuanto más se aplica la técnica, más racional y eficaz se vuelve, lo que aumenta la necesidad técnica de la sociedad. Lo técnico así se impone, al producir lo eficaz, lo eficiente. Sin embargo, la eficacia de lo técnico no produce lo sabio, lo prudente, lo humano, lo moral, o lo que es virtud hacer. El camino de la eficacia desplaza otras posibilidades, impone la técnica bajo la ley de la eficacia, tomada por "objetividad científica", y un sentido de "progreso", convirtiendo la técnica en fin moral. Esquemas de pensamiento condicionados al nivel del arco reflejo medular en los que el cientificismo más burdo es percibido como sabiduría. Es evidente que el sistema ha orientado el sistema educativo para su propia producción y reproducción, promocionando el concepto de inteligencia calculadora que le es útil para su operativa. Toda sabiduría que no entre en este marco de tecnificación es completamente irrelevante en la sociedad. Para Ellul "la causa se encuentra en el sesgo del espíritu científico". La técnica se dirige al rendimiento, a la eficiencia de procesos, no a desarrollar el conjunto de posibilidades y conocimientos de los diversos aspectos necesarios para tomar decisiones más sabias que conduzcan a una vida más humana.
En la ética griega está presente la hybris, la cual es rechazada por autores como Aristóteles. La técnica, al producir una orientación hacia el dominio y el poder, corrompe la sociedad y aleja al ser humano de la sabiduría (sophrosyne, mesura), y de la virtud. La técnica apunta a una voluntad de dominio que no es producida por virtud o reflexión moral, sino por la eficacia desnuda, la arrogancia y vanidad (hybris, megalopsychía) o incluso la violencia intrínseca de la instrumentalización del dominio bruto. La pseudodialéctica ciencia/superstición creada en occidente ha tratado de crear una percepción que opone al hombre racional y "científico" respecto al supersticioso y poco inteligente. Sin embargo, vemos que en Grecia no existe un rechazo a la técnica derivada de una superstición religiosa, un miedo irracional primitivo ante lo desconocido, ni por una ignorancia proveniente de la incapacidad de pensar, como la mitología modernista ha hecho creer. Contrariamente, la reflexión griega era más amplia y profunda. Incluía lógica, pero también ética, virtud, prudencia, búsqueda de lo verdadero, etc, oponiendo la sabiduría al mero utilitarismo técnico. Los griegos, precisamente, fueron conscientes del embrutecimiento al que podía conducir la ciencia material.
No existe el punto de corte epistémico pretendido por los cientificistas, en el cual el conocimiento "verdadero" comienza con la razón abstracta, el modelo lógico-matemático, la observación metódica, etc. Sin embargo, es cierto que la técnica no alcanzará su pleno desarrollo hasta que no intervenga la ciencia, racionalizándola, sistematizándola, calculando, prediciendo, etc. Un ejemplo es la máquina de vapor, fruto de tanteos sucesivos de aplicación práctica. La explicación científica y el cálculo que permitiría obtener la mayor eficacia y eficiencia sucesivamente vendrían después. La técnica tiene su punto de partida en la fuerza de la máquina, sin embargo, la técnica sobrepasa la máquina. No es el simple invento.
Roma es casi opuesta a Grecia en el sentido de que no se da una contemplación (theoría), sino que se orienta al orden técnico (praxis). Los principios teóricos griegos que desechaban la máquina, se transforman en ingeniería en Roma. De lo abstracto se pasa a lo concreto, no se desarrolla ciencia, sino ingeniería, derecho, logística, administración, etc. Emerge un orden técnico social, distinto a la política griega, más orientada a la deliberación ética sobre la polis. Incluso la filosofía se vuelve pragmática, y se orienta a sobrellevar las condiciones de vida (por ejemplo el estoicismo), siendo en general menos sofisticada intelectualmente que la griega. En Roma hay una orientación a las situaciones políticas concretas; las relaciones de necesidad se transforman mediante una técnica administrativa y judicial, técnicas financieras, etc. Roma reifica la sociedad mediante la mecanización de procesos normativos y administrativos, infiltrándose en todas las esferas de la vida, atando al hombre al sistema.
Con el colapso de Roma la sociedad técnicamente organizada desaparece ampliamente de toda Europa. Tras Roma, el cristianismo sería el elemento central que daría cohesión al continente, sin embargo, no tenía al Estado como eje social. Podríamos añadir que el cristianismo desde sus orígenes es "acapitalista", "atécnico" y "apolítico", del mecanicismo subyacente a todos ellos, quizás no tan lejano a la prudencia griega contra la hybris y el culto al dominio material mecanizante y reificante. Por otro lado, también el cristianismo desacraliza la naturaleza, eliminando el miedo y el misterio. La naturaleza es una creación de Dios, que es trascendente. No hay dioses ocultos, no es animada ni divina, solo es naturaleza material y sujeta a leyes materiales. El cristianismo reconoce el aspecto material del mundo, paradójicamente, preparando el paso para la tecnificación sistemática de la naturaleza sin temor a profanar a los dioses. Esa misma Europa cristiana, tan frecuentemente acusada de oscurantista, la que desarrolla universidades, hospitales, y muchas de las técnicas más avanzadas existentes (agrarias, arquitectónicas, navales, comerciales...), que culminarían en el conocimiento y exploración del mundo entero. De hecho, para Ellul, "el periodo que sigue al Renacimiento y la Reforma es mucho menos fecundo que el precedente".
También sería esa misma Europa cristiana la primera en abolir la esclavitud. Mientras Grecia y Roma veían en la esclavitud una relación social natural, esta visión era conflictiva con el cristianismo, que defendía que todo ser humano tiene dignidad, independientemente de su estatus social, socavando su legitimidad moral, y su justificación política. Aunque no fue un proceso lineal en la práctica, la esclavitud dejó de ser moralmente aceptable. Europa fue el primer lugar en el que se desarrolla una crítica teológica sistemática que haría que la esclavitud se fuera transformando gradualmente en relaciones de trabajo con derechos a lo largo de la Edad Media. Una hipótesis es que la técnica pudo surgir de la necesidad de crear una nueva fuerza motriz sustitutoria. El juicio moral es importante en la Edad Media, y para el cristianismo, lo justo no puede valorarse simplemente por su utilidad técnica (esta moralidad utilitaria emerge con el desarrollo del capitalismo). En línea con Grecia, una técnica debe mostrar algo más que su potencia, y no puede desarrollarse socavando otros aspectos de lo que es moral o justo. Existen técnicas durante la Edad Media cristiana, pero no una racionalidad sistemática a partir de ellas que dicte la dirección de las cosas. Así, no se desarrollan muchas técnicas bajo un cálculo racional. El cristianismo promovía una visión que no era la de una ética utilitaria basada en el cálculo o la voluntad de poder. Se ha percibido un oriente contemplativo fatalista ante un destino cíclico, resignado al orden cósmico, y un occidente aventurero que quiere conquistar la naturaleza. Sin embargo, esto es matizable. La influencia de oriente a través del mediterráneo oriental, o la rápida expansión del Islam hacia occidente, organizada, y basada en una civilización urbana con gran producción técnica y administrativa, son ejemplos claros.
Para Ellul, es con el desarrollo de la filosofía humanista (el hombre se pone a sí mismo como centro del universo), y del Estado autoritario moderno, cuando se desarrollan exponencialmente las técnicas, particularmente en el siglo XVIII. Así, se va sucediendo el desarrollo de la técnica económica de fisiócratas y liberales, la técnica militar con Napoleón, las técnicas de administración del Estado mediante acumulación de información de las personas en ficheros, etc. La filosofía naturalista del S XVIII ya no desea tanto conocer, como explotar la naturaleza y controlar las cosas. Los problemas humanos se transforman en problemas técnicos y organizativos. Las cuestiones sociales se resolverán con un trabajo más mecanizado, mecanizado de manera más eficiente, etc. Esto conduce a una lógica mecanicista. La técnica no es un proceso meramente material que evolucione solo, sino que tiene una base racionalización y creación de procesos normativos. Especialización, división, normas, estándares de producción, etc. Todo debe ser medido, calculado, ordenado, integrado en la actividad del circuito, etc. "En el siglo XIX se llegó a la formación de una técnica exclusivamente racional, obediente a la eficacia", la cual contrariaba la vida en sociedad, las tendencias profundas colectivas, las tradiciones culturales, aspectos espirituales y morales, etc. Dada la contradicción y el conflicto, "se ha procurado introducir, por la puerta falsa, los factores estéticos y morales". Podríamos hablar de técnicas narrativas, técnicas de ocio, etc. Todas con el objetivo de racionalizar el orden técnico creado.
La ruptura de los grupos sociales permitirá las enormes emigraciones humanas que, a comienzos del siglo XIX, dieron origen a la concentración humana que exige la técnica moderna. Con ello se arranca al hombre de su medio, del campo, de sus relaciones, de su familia, para amontonarlos en las ciudades. Se necesitaba arrancar al hombre de sus relaciones naturales para ponerlo al servicio del proyecto administrativo del Estado moderno. "No hay más que Estado, que es fatalmente la autoridad suprema". Con ello, se elimina el sentido de la vida. El hombre simplemente va desapareciendo, reemplazado por la inercia procedimental, organizativa, productiva y narrativa que genera la estructura técnica. El hombre moderno se va conviertiendo en un inadaptado. Distintos factores son necesarios para explicar el desarrollo de la sociedad técnica: presión demográfica, larga experiencia técnica, existencia de una economía asentada, aparición de la intención técnica de la sociedad, y plasticidad social. Existe una larga incubación de pequeños inventos durante la Edad Media, que no eclosionaron, e incluso fueron mantenidas en secreto por órdenes religiosas, pero que fueron los posos para una eclosión posterior cuando las condiciones sociales fueron las propicias para desarrollar el fin técnico en conjunto. La evolución económica o política no condiciona el progreso técnico. Lo que sucede es el orden inverso. La técnica condiciona y provoca los cambios sociales, políticos y económicos. La técnica se produce por sus propias necesidades internas.
Cualquier actividad no técnica es eliminada del sistema. La técnica destruye cualquier otra razón, modo de vivir y moralidad que no sea ella misma. El progresivo aplastamiento de la moral y de la religión dieron vía libre para la explotación racional y técnica del hombre, dice Ellul. El progreso técnico es tan función del dinero burgués como lo es del Estado, que salió precisamente al rescate de la burguesía y del maquinismo durante las revueltas populares, que eran, en definitiva, una amenaza contra el proyecto de la técnica. "Marx rehabilita la técnica a los ojos de los obreros afirmando que la técnica es liberadora". Así, se salva la técnica, desplazando el problema meramente a los burgueses. Posteriormente los burgueses afirmarían lo mismo, el problema no es la técnica, sino el Estado. De ahí se llegó a los proyectos marxistas, socialistas y fascistas. El marxismo no puede impedir que la historia contradiga sus afirmaciones teóricas. "Fascismo y nazismo son aproximaciones derivadas del marxismo encaminadas a la adaptación del hombre a sus técnicas". Todos ellos están más relacionados entre sí de lo que les gustaría. Para Ellul, los métodos de Hitler proceden directamente de las lecciones de Lenin, del mismo modo que "el estalinismo ha tomado también del nazismo lecciones de técnica". La Unión Soviética ejemplificó la violencia del sometimiento de la población a una maquinaria técnica aún más que el capitalismo, el cual será triturado por el propio automatismo, dice Ellul. La izquierda es tan controladora, objetificadora, consumista y deshumanizante, si no más, que la ideología "capitalista" a la que acusa. Evidentemente, el neoliberalismo, y lo que llamamos "democracias" no están tan lejos. La diferencia en las narrativas construídas por los ideólogos y propagandistas es mayor que la diferencia operativa real. Toda libertad es relativa, fundamentalmente limitada al derecho a consumir, y revocable en cuanto se pone en peligro el proyecto técnico.
La técnica no es una mera sucesión de inventos. Inventos y artilugios han existido siempre, pero no una técnica como planificación racional, forma social, incluso destino o teleología. Las sociedades han valorado sus formas sociales y sus desarrollos culturales, sus vínculos y formas de relacionarse, y en definitiva, su manera de significar y vivir. Muchas sociedades simplemente rechazaban destruir su cultura para sustituirla por un mecanicismo técnico y administrativo. El cientificismo ha querido ver una simple "inferioridad" de pensamiento, una visión llamativamente ordinaria. Casi nadie pensaba que la técnica fuera más importante que las personas o que las formas sociales y culturales de convivencia, ni se veía en la destrucción de las mismas un "progreso" como vemos hoy desde nuestro estado de hipnosis colectiva producida por la técnica. ¿Cuáles son las leyes y los fines de este orden mecanicista, aparte de la propia inercia mecanicista como un burro tras una zanahoria?. Si el ser humano acepta la técnica, entonces "quedarán sometidos, de modo irremediable, a la esclavitud técnica". El ser humano podría luchar contra la técnica, mediante un camino moral, o defendiendo un modo de vida basado en la libertad personal, o sencillamente mediante el grupo contra el proyecto de la técnica. En ese caso, serán eliminados por el mismo sistema contra el que luchan. Las viejas civilizaciones tradicionales se derrumban en cuanto entran en contacto con la técnica. "Todos los pueblos del mundo viven hoy en un estado de desgarramiento cultural". La UNESCO admitió que no aportamos nada a todo lo que vamos destruyendo. Adicionalmente, "las tradiciones adquieren consciencia de su inferioridad".
El argumento más utilizado para racionalizar la imposición de la técnica, aparte de la eficacia, es que todo problema que genere la técnica no forma parte de la misma, sino del uso que se haga de ella. Lo bueno de la técnica pertenece a la técnica, pero lo malo se desplaza fuera de ella. El problema del argumento moral del "uso" es que, en primer lugar, la técnica produce un uso técnico per se, que elimina cualquier otro uso que no sea el producido por la operativa técnica. Por tanto el uso de la técnica es el propio uso técnico. Adicionalmente, la técnica produce una percepción técnica de las cosas, que elimina otras implicaciones que no sean aquellas del propio tecnicismo. El uso que se hace de la técnica no es otro que el de la posibilidad técnica, la cual es dictada por la técnica. El hombre no decide la técnica, y la técnica no tiene finalidades. La técnica no descubre terapias químicas, pero se niega a descubrir armas químicas, no produce aviones comerciales pero no de guerra, etc. No hay un "buen uso o mal uso de Hacienda", la fiscalización es una técnica que como tal, tiende a aumentar su eficacia, por tanto su completo desarrollo técnico conlleva una fase final de control completo de la totalidad de los datos y operaciones. No hay un "buen o mal uso de la policía". La policía es una técnica de control social que conlleva lo bueno y lo malo del control social. Así, lo técnico "se utiliza necesariamente cuando se dispone de ello". Tal es la ley principal de nuestra época, dice Ellul. Por otro lado hay un desinterés moral, algo solo preocupa si es un aspecto técnico. Nada es importante si no sirve materialmente.
El argumento del "mal uso" desplaza el problema con la técnica, hacia el hombre. Simplemente bastaría con que el hombre "fuese mejor". Esto implica que la técnica se desarrollaría por motivos morales en lugar de por motivos técnicos, lo cual es algo contradictorio e incierto. La técnica precisamente no soporta ningún tipo de enjuiciamiento moral, la técnica es técnica, independiente del enjuiciamiento moral y se va desarrollando a sí misma bajo sus propias leyes. Por tanto, se genera una moralidad técnica que es completamente independiente a toda moral que no sea la eficacia técnica misma. Pero es que incluso la percepción, la lógica, la moralidad, y el comportamiento del hombre están sometidos a esa misma dinámica de la técnica. Por tanto el argumento del "mal uso", no es precisamente sólido. "Querer subordinar la máquina al ideal es una empresa infantil". La técnica es autónoma con relación a la moral y el querer adornarla con una narrativa que alude a un sentimiento del bien de la humanidad o a un subjetivismo sobre las posibilidades de uso no va a cambiar nada. Hacer un uso moral de la técnica es dejar de hacer un uso técnico, como ya vieron griegos y cristianos.
Solo el hombre está sometido al juicio moral. La técnica está a salvo. Finalmente, se desarrolla una teleologia de progreso prácticamente como bien moral en sí mismo con el que miramos al resto de la humanidad por encima del hombro. Decir que lo que es malo es el uso de la técnica es no decir nada, y es no describir bien lo técnico en primer lugar. Nos encontramos sometidos a orden de fenómenos ciegos para el destino de la humanidad, en un dominio meramente dirigido por el mecanicismo material y la imposición técnica. Es quizás el gran mito de la modernidad, "la peor de las mistificaciones modernas".
La estructura legal positivizada entra en conflicto directo con el derecho. La regulación social espontánea que ha evolucionado en las distintas comunidades es suplantada por un marco legal tecnicista que destruye el derecho propio original. Los marcos de convivencia creados por las distintas culturas son aniquilados en contacto con la técnica jurídica planificada y organizada. Se dota de un aparato técnico y se une a la red administrativa política y policial para la vigilancia y control total de los asuntos de toda sociedad. La idea de "orden" sustituye como fundamento del derecho positivizado a la moralidad orientada al derecho consuetudinario, a la costumbre y cultura local, o al derecho derivado de lo filosóficamente justo o bueno. Dado que el Estado busca el orden, el derecho es instrumentalizado a tal fin, desviándolo del fin humano. Orden solo es eficacia, por tanto simple técnica."Entonces el derecho y la policía se confunden, pues el derecho no es ya más que un instrumento del Estado". Se impone una idea técnica de Estado en su totalidad. El hombre ha sacrificado el derecho y la justicia a la eficacia. Con el derecho convertido en mero positivismo al servicio del mismo sistema tecnico, el proyecto de la técnica no tiene oposición. El derecho no son más que normas técnicas y un conjunto de mecanismos judiciales que se autoafirman. Con ello el derecho se disuelve. Cuanto más técnico se hace el derecho, más desaparece, convirtiéndose en la mera expresión técnica del Estado, que pasa a ser un mero orden que se autoimpone. Derecho es lo que expresa el Estado, y contrariamente, no hay derecho alguno para controlar al Estado. El derecho se convierte así en una técnica de Estado para su propia reproducción. De la mano de la vigilancia, de la coacción, de la punitividad, la recaudación mediante confiscación organizada y fuertemente racionalizada, etc. Busca su propia eficacia, que comienza a ser eficacia recaudadora, eficacia en la vigilancia, eficacia en la racionalización, eficacia en la punitividad, etc. La maquinaria se expande e infiltra a todas las áreas de la vida humana.
La "sumisión del derecho a la política", bajo la regla de hierro del Estado que ya anticipaba Hobbes. El Estado se dedica a proteger la ciencia "no por grandeza de espíritu en aras de la civilización, sino por instinto de poder". Es evidente que la ciencia produce técnicas que permiten al Estado mejorar su eficacia vigilando, controlando y castigando. Tras el Estado, "la burguesía fue la que descubrió el beneficio que podría reportartle una técnica concienzudamente desarrollada". Vemos que lo que siempre ha estado en juego en las luchas de poder es el control sobre la técnica, porque es lo que permite el dominio sobre la sociedad. Nadie quiere apoderarse del Estado y de la técnica para liberar al ser humano, sino para controlarlo. Se desencadena una lucha sistemática contra todos los grupos naturales. Debe quedar un individuo aislado, alienado en la masa, en relación directa únicamente con el Estado, sin otros puntos de vínculo social. "No cabe duda de que la legislación revolucionaria originó la destrucción de la familia", dice Ellul. Como cualquier otro hecho social, el matrimonio también pasa a ser tecnificado, hoy reducido apenas a poco más que un trámite legal. La destrucción llevada a cabo no podrá ser reparada, dice Ellul. Incluso las leyes sobre el divorcio perseguían un despedazamiento de las sociedades, pese a que se vendiera bajo racionalizaciones de "libertad", racionalización usada sistemáticamente, por tanto no sorprendente. "En realidad tenemos una sociedad atomizada y que lo estará cada vez más. El individuo es la única magnitud sociológica, pero nos damos cuenta de que esto, en vez de garantizarle la libertad, provoca la peor de las esclavitudes". El razonamiento, tanto el moral como el lógico, se convierte en un peligroso empirismo mecanizado. Surge el ideal de confort como ideal moral de la sociedad, y con ello el sometimiento de las personas a la sociedad de la técnica como legitimación de la ideología de "progreso". En la sociedad moderna, se produjo un clima de optimismo, los "descubrimientos" serían la solución a las inclemencias e insatisfacciones de la vida. "Ellos creían que de sus investigaciones resultaría no solo la felicidad, sino la justicia. De aquí arranca el mito del progreso".
En definitiva, la técnica contentó a todos. La voluntad de poder y control social del Estado, el deseo de desarrollar la industria y ganar dinero de la burguesía, y las ganas de consumir de los individuos. La moral ha dejado de importar al hombre "abandonado a sí mismo". Se satisface con consumir, y el resto de la igual. Solo quiere que la técnica le proporcione confort y le disminuya toda incertidumbre en su vida. Irónicamente, busca la misma predecibilidad que la técnica. Por ello orientará su moralidad hacia el simple confort afirmando la vida tecnificada como bien. No creo, como les gusta afirmar a las personas de sí mismas, que "el pueblo llano" tenga nada de inocente en todo esto.
Tanto el Estado como la policía son técnicas que evolucionan hacia su desarrollo técnico, lo que implica que el desarrollo técnico finaliza con el control total de todo. "Las técnicas policíacas, que se desarrollan a un ritmo extremadamente rápido, tienen por finalidad necesaria la transformación de la nación entera en un campo de concentración". Dice un visionario Ellul "...que todos sean vigilados, que se sepa exactamente lo que hace cada ciudadano, sus relaciones, sus hábitos, sus distracciones, y cada vez es más posible saberlo". Lo administrativo, lo educativo, lo laboral, lo policial... todo se fusiona en un mismo proyecto técnico coordinado que avanza en la dirección del control de todo. El Estado es una técnica, y como tal, avanza hacia el control técnico de toda la estructura social. El ciudadano se acostumbra a ser vigilado y castigado. No es necesaria brutalidad, contrariamente, la brutalidad implica un estado poco desarrollado de la técnica. La única ideología es la eficacia del Estado a partir de sus técnicas militares, policiales, administrativas, propagandísticas, etc.
La economía planificada ha hecho muy difícil separar lo político de lo económico, dice Ellul. No es la economía sino la técnica lo que está en la base marxista. De hecho, la economía surge necesariamente de la técnica, no hay economía si no hay técnica primero. La novedad técnica es indispensable para el proceso de inversión, es la técnica la que ha sometido la economía a su dictado. Esto implica una eliminación completa del liberalismo y de la ley de oferta y demanda. "¿Puede creerse verdaderamente que si la opinión pública desea pasteles se orientará la planificación en ese sentido?". Ya Sauvy se dio cuenta de que la economía no satisface al consumidor, sino que el proceso se positiviza y la decisión pasa a ser el objetivo que el productor quiere imponer. Sin embargo, para Ellul, no existe tampoco una mera voluntad del productor salida de ninguna parte. Se produce lo que la técnica impone producir, que equivale exactamente a lo que la sociedad tecnificada demanda consumir. La siguiente cosa producible estará determinada en el sentido mecanicista de eficacia y/o eficiencia, reducida al utilitarismo de lo técnico. No se evoluciona hacia ningún capitalismo de libre mercado, necesariamente el sistema de técnica política y económica evoluciona hacia una dictadura planificada, precisamente, para eliminar la imprevisibilidad capitalista deslocalizada y la incertidumbre humana. Es evidente que un capitalismo de libre mercado no tiene la planificación necesaria para su completa tecnificación y positivización completa. El plan solo es "la búsqueda constante de la utilización más eficaz de los medios mecánicos, de las riquezas naturales y de las fuerzas disponibles. Se trata de organizarlas, coordinarlas y someterlas a normas, de modo que cada instrumento proporcione el máximo rendimiento". El llamado "neoliberalismo" no puede perseguir ninguna libertad ni ninguna liberación. Esta visión es llamativamente torpe. Si existe un funcionamiento oligárquico es por un motivo técnico, simplemente es más eficiente que un sistema rígidamente estatizado cuando la técnica administrativa es aún precaria. Sorprende que tan pocos autores se hayan dado cuenta de algo tan evidente, lo que implica que gran parte de economistas, filósofos políticos, etc, no entienden bien la dinámica de sistemas.
Fue Otto Von Bismarck el primero que vio la ventaja de hacer de las personas "beneficiarias" del Estado. El origen de la seguridad social y del Estado "benefactor" tiene un origen autoritario, de derechas, y la finalidad explícita de crear una dependencia de las personas hacia el Estado para controlar a la sociedad. En 1931 la propia Organizacion Internacional del Trabajo dijo "hay que racionalizar no solo la fabricación, sino también las relaciones entre empresarios y empleados". Se creó la técnica sindicalista, comodín del sistema para asegurar que la crítica fueran meras peticiones de mejoras economicistas o de confort, pero no críticas al sistema en sí. Ahí acabó todo. La economía, al tecnificarse, deja de ser una acción humana, y pasa a ser un proceso que se automatiza en paralelo a la técnica. Se genera un proceso financiero racional que sigue mecánicamente en el desarrollo de lo técnico, cada vez más lejos de las decisiones de las personas. El Estado técnico no se contenta con producir, sino que acumula datos y registros, organiza el capital, organiza el consumo, organiza el esquema legal, organiza la administración, organiza hasta la demografía, etc. El nacimiento del Estado técnico hace que el capital deje de tener importancia. Una vez se entra en la era de la técnica, el Estado emerge como maquinaria hasta el final. La técnica no es economicista, no busca mera rentabilidad como sigue pensando buena parte de la izquierda. La técnica impone su eficacia. El estado técnico "no considera ya la rentabilidad como valor último". Lo que se organiza progresivamente no es ya la producción de la empresa, sino que se organiza todo el sistema, la producción, el consumo, el precio del dinero, la propia demografía, etc. Se reifica todo el proceso de oferta y demanda al dictado de la técnica. No existe libre oferta y demanda alguna, sino el mismo proceso de tecnificación organizativa que reifica todo el proceso. La tecnificación implica una concentración de poder y de finanzas. En 1920 en Estados Unidos había 30.000 bancos, ligados a comunidades y cooperativas. Hoy han desaparecido la mayoría, y la mayor parte de las finanzas está en manos de unos pocos bancos. El cálculo se convierte en moral y destino. "El ideal de todos los gobiernos es impulsar cuanto sea posible la industrialización y la servidumbre técnica".
La economía técnica es fatalmente antidemocrática. "Todo lo que la técnica gana, lo pierde la democracia". En un sistema técnico, hablar de propiedad colectiva es tan elusivo como hablar de democracia. Aunque así fuera, seguirá la lógica técnica. La mayor o menor democracia y la mayor o menor socialización del reparto de la producción no son más que necesidades de reproducción del sistema. La esencia de la democracia es la elección, lo que implica lo opuesto a la estandarización y mecanización técnica. A medida que esta última aumenta, inevitablemente disminuye la capacidad de elegir, e incluso de pensar en ello. La libertad individual que de la que hablamos en nuestras "democracias" es la misma que visionó Goebbels "podéis buscar vuestro camino de salvación como queráis, a condición de que ello nada cambie el orden social". Dicho de otra manera, los sistemas conceden libertad en todo aquello que no suponga una amenaza al sistema. La técnica es una socialización y una racionalización. Produce la conducta y el pensamiento. Una masa en estado de hipnosis no produce ninguna democracia, y si se justifica una democracia por la mera adhesión de la gente, muchos regímenes totalitarios podrían usar la misma falacia de contar con el apoyo de la mayoría y de la democracia. Ningún político hace la política. La política se hace sola con el conjunto de técnicas. Los cambios de la vida son cambios técnicos, que siguen leyes técnicas y una lógica técnica, independientemente de lo que el político quiera decir o escenificar. La planificación democrática implica la "asombrosa teoría según la cual la opinión pública ilustrada tiene el poder de orientar la decisión de los planificadores". Se dirá entonces que la gente no sabe lo que necesita, y se volverá a la planificación técnica.
La persona, colectivizada y positivizada, solo puede contemplar el rodillo del mecanicismo técnico que devora todo a su alrededor. Las propias necesidades del hombre simplemente tienden hacia el plan". La sociedad prometeica debe excluir el azar y toda incertidumbre, hasta una positivización completa de la vida. La administración y la técnica organizacional es históricamente coactiva y fundada en la violencia, y su progreso solo es la ampliación del mismo marco de evolución de la técnica de coacciones bajo sumado a una técnica predictiva más eficaz. Un monarca absoluto no llegaba al grado de absolutismo que ha alcanzado cualquier estado moderno, por mucha leyenda que el Estado moderno pretenda contar. Para Ellul, la técnica política se desarrolla sobre todo con Lenin. El lenguaje deja de ser un acto simbólico para la comunicación, se reifica y se convierte en un lenguaje con una alta carga operativa. El Estado penetra en el transporte, la enseñanza, la prensa, etc. Las técnicas van convirtiendo el espacio privado en espacio estatizado, incluso si fuera una gran sociedad privada. Mientras más técnicas acumula el Estado, sea en sentido directo de propiedad y control organizativo, sea mediante formas más sutiles de control legal, burocrático, etc, más aumenta su poder. El Estado nunca devuelve nada de lo que coge. Solo tiene una dirección de expansión, cuyo final es el todo. Nadie puede escapar a esta lógica.
Se hace imposible hablar y comunicar, todo se enjuicia bajo una lógica de utilidad técnica. Los libros, incluso la música, pasan por la censura del dinero y/o del Estado. La apreciación humana sobre cualquier aspecto del mundo social pasa a ser reificada en estadística. La opinión discrepante se elimina del sistema de lenguaje mediante técnica propagandística y de control del discurso. El sistema técnico procede por un positivismo que excluye sus negaciones. La educación y la universidad también están sometidas al mismo sistema de la técnica, reducida a una institucionalización del conocimiento dividido en parcelas, que produce un esquema que dirige el pensamiento mediante la constricción de la capacidad de razonar de forma amplia. El propio movimiento de masas es unívoco y antidialéctico. Cualquier "diversidad" empírica o simbólica trabaja dentro del proceso técnico contribuyendo al desarrollo del sistema. El contenido de los medios de comunicación es igualmente técnico, ingeniería social, tácticas de propaganda. Tiene el fin técnico de romper la capacidad de tomar consciencia sobre algo que no sea la propaganda que debe ser entregada mediante medios técnicos. Donde acaba Google y donde empiezan los servicios de inteligencia del ejército de Estados Unidos es una línea que probablemente ni exista. Quien no ha entendido este aspecto, simplemente no comprende el mundo en el que habita.
El Estado no creó los hospitales, ni la medicina, ni los fármacos, ni los seguros sociales, ni la educación. El Estado los expropió y se apropió de su saber. El Estado puede hacerse cargo de una organización, sin embargo "este hecho no modifica la técnica", ni su origen. La empresa pública y la privada se someten a las mismas leyes técnicas. El llamado "socialismo" no es más que una técnica taylorista que lo ha despojado de todo contenido teórico. Que el Estado se apropie de las cosas no produce nada nuevo. Si el Estado desplaza a los capitalistas, no se produce ninguna comuna de bienes, simplemente se desarrolla un capitalismo de estado con un capitalista único, sin modificar nada respecto al proyecto técnico. La diferencia entre lo que el obrero produce y el salario pagado ha sido más evidente en Rusia que en ninguna otra parte, solo que este beneficio que se decía querer resolverse iba para el Estado. Que el Estado moderno no es más que una técnica de extracción de valor mediante ingeniería inflacionaria calculada y planificada, no es más que una evidencia para cualquier persona que sepa un mínimo de economía. La economía se tecnifica, hasta digitalizarse y ser un proceso administrativo de crédito social, que es exactamente lo que está a la vuelta de la esquina.
El totalitarismo no es ideológico, es un hecho técnico. El feudalismo dio paso al Estado autoritario, que dieron paso a las guerras técnicas mundiales, y de ahí al Estado técnico de vigilancia y control forense del gobierno tecnocrático global actual. Un fascismo científico, una ingeniería social cuyo peligro es precisamente su altísimo grado de desarrollo técnico. La evolución racional, lógica, no es una evolución dialéctica, ni una evolución que tenga grado alguno de libertad aparte de la eficacia. Hay una positivización de lo eficaz y lo eficiente, que extermina la posibilidad de cualquier otra posición. La técnica funciona simplemente por autoafirmación. Finalmente toda la sociedad acaba en un plan técnico, control poblacional, demográfico, migratorio, etc. Este plan es meramente técnico, independiente de la forma de gobierno o la ideología con la que quiera añadirse una narrativa. No hay gobierno, ni gobernante, solo técnica. No hay ideología, salvo como técnica política narrativa para confundir a quien confunde lenguaje y realidad. En definitiva, todos los datos desde que el Estado almacenó el primer fichero en una cuña en piedra se dirigen al totalitarismo. Una persona promedio hoy está sometida a un análisis forense individual constante que palidecería al CSI de principios de siglo. No es que unas empresas de software nos espíen, sino que se ha creado una arquitectura técnica y legal para esta finalidad. El Estado se beneficia de los datos que estas empresas actuando como proxys recogen para él.
"La máquina ha conquistado el cerebro y el corazón del hombre medio, de la muchedumbre". La técnica siempre ha existido como tradición, evolucionando según la presión de las circunstancias. Para Fourastié, "el progreso técnico es el aumento del volumen de la producción obtenido mediante una cantidad fija de materia prima o de trabajo humano". La frontera entre lo técnico y lo científico no es clara. La técnica es la aplicación de la ciencia, punto de contacto entre la realidad material y la especulación, lo oculto, lo subyacente. Puede cuestionarse no obstante si la aplicación de criterios técnicos es lo mismo que ciencia. Son las teorías generales las que producen un espíritu científico. El propio saber científico se adultera por medio de la técnica. "El Estado moviliza a todos los técnicos y sabios imponiéndoles un objetivo". Así, el científico ya no es un sabio, sino más bien alguien rodeado de técnicas y materiales. Si la técnica precede la ciencia, la ciencia finalmente se ha convertido finalmente en un medio al servicio de la técnica. Un utilitarismo científico bajo el cual no puede darse a ninguna investigación desinteresada, "bajo una implícita voluntad de optimismo". La ciencia ya no quiere saber, quiere administrar, controlar, predecir, someter. La ciencia que promueve el saber, y no la técnica, no permite el dominio y su autoimposición violenta. Por tanto lo que persigue la ciencia está lejos de los ideales de conocimiento objetivo, o de la búsqueda de un virtuoso saber, que pretenden vender los cientificistas. "Actualmente nos encontramos en la fase de la evolución histórica que elimina todo lo que no es técnico".
Apenas Kierkegaard realizó una crítica a la técnica en sus inicios en el S.XIX. Ya habló como este "saber objetivo" suponía un cálculo deshumanizado, que en realidad no sabe nada, y que forma un espíritu social reificado y reificante desligado del bien y del sentido. Aunque Marx quiso oponerse dialécticamente al liberal burgués, en realidad encontramos en Kierkegaard su lado opuesto más frontal, si bien no se ha hablado mucho de ello. Marx sitúa la base social en lo material, lo colectivo, lo económico, lo histórico, lo objetivo, y el proceso reificante de lo técnico que menciona Ellul. La vida para Kierkegaard está en el plano opuesto, en lo singular, lo interior, la experiencia vivida, el sentido, el individuo en el mundo. Sartre y otros autores continuarían la visión del padre del existencialismo, tratando de salvar a la izquierda de las cenizas de su propio proyecto mecanicista mediante su negación. Tanto sistemas capitalistas, como socialistas desarrollaban el mismo despliegue de un aparato mecanizante sobre la sociedad. No sería hasta las guerras técnicas, particularmente con la I Guerra Mundial, cuando saltaron las alarmas de la ideología de la técnica de los estados modernos, bajo el nombre del "progreso" y de "la ciencia". Asistiendo a las guerras más mortales de la historia gracias a la técnica, gran parte de los filósofos de izquierdas y de derechas empezaron a plantearse si este proyecto materialista de la modernidad que subyacía bajo diferentes banderas no se había convertido en el experimento más peligroso de la humanidad. "No es la frontera de la ciencia lo que está hoy en juego, sino la frontera del hombre."
Aunque en toda sociedad han existido técnicas desde hace miles de años, no existía una aplicación sistemática de las mismas para hablar de una sociedad técnica. La técnica funcionaba al servicio de cada cultura, y no lo opuesto. Ellul define la técnica sobre todo por su racionalización y sistematización, no por la existencia empírica de un invento. La distinción entre los conceptos de técnica y tecnología suelen presentarse en el discurso común como una oposición entre herramientas prácticas tradicionales, y aplicaciones científicas modernas. Sin embargo, para Ellul no existe una ruptura entre ambas, sino un mismo proceso continuo, una evolución hacia una mayor automatización, racionalización, sistematización, industrialización, cálculo científico, etc. Las sociedades y culturas son fagocitadas por el desarrollo del programa técnico. Todas las formas sociales y culturales progresivamente van convirtiéndose en una sistemática técnica y administrativa como una cadena de montaje. La sociedad de la tecno-ciencia actual se monta sobre un sistema masivo de vigilancia que permite extraer datos que permiten una predicción y planificación absoluta de la sociedad. La tecnología hoy hace posible lo que Stalin y Hitler solo pudieron soñar.
El argumento relativista del "uso moral" de la técnica es diseminado de manera ignorante, o directamente maliciosa. La técnica se produce y se usa por criterios utilitarios y de eficacia. No se convoca ningún simposio de sabios para debatir sobre su moralidad. La técnica ha eliminado toda consciencia moral fuera de su propia lógica operativa, por lo que no puede existir un uso "moral" de la técnica en primer lugar. Al imponer su operativa, la técnica impone también su propia estructura psicológica mecanicista. Esto implica que la percepción moral forma parte del mismo esquema tecnicista de eficacia, volviéndose un proceso tautológico que se reifica y autoafirma. La consciencia humana no puede elaborar otra cosa por tanto que no se encuentre sometida a la gramática de lo técnico. Todo problema humano es transformado en un problema técnico de procesos: económico, administrativo, legal, etc. Finalmente, lo moral no es más que lo eficaz, lo eficiente, etc. El desastre medioambiental creado por el plástico ilustra bien esta perversión moral. El plástico es un material altamente rentable por su bajo coste, pero que generaría un desastre ambiental sistémico (microplásticos, acumulación persistente, disruptores endocrinos, etc). En lugar de detener su producción en masa, se creó una técnica de propaganda: "recicla", que en ningún momento podía impedir el problema sistémico que se iba a crear. Hoy utilizamos técnicas de microscopía electrónica de barrido para estudiar el impacto creado por la acumulación generalizada de microplásticos en el cerebro humano y su relación la demencia.
Parece que la historia de la vida moderna es la del hombre que se encierra en su propia técnica, y queda atrapado por ella. Quizás la forma más útil de entender el Estado y el poder es la teoría de juegos, la biología evolutiva, o los marcos teóricos de sistemas como Luhmann. Es decir, fenotipos adaptativos de organización que siguen estrategias de supervivencia y ventaja competitiva sobre otros sistemas. La cuestión es que no son sistemas sociales que busquen lo moral, lo justo, lo verdadero, o lo sabio los que se imponen, sino que se imponen los sistemas más eficaces de producción técnica y control social. El error de la mayoría de las personas es añadir un filtro narrativo ideológico a lo que es pura técnica estratégica en el sentido más mecánico. Al hombre se le fabrica un mundo verbal, para que no vea el mundo real en el que vive. Si la problemática a la que nos enfrentamos no es izquierda-derecha, la crítica tampoco puede ser izquierda-derecha. No puede existir una crítica que no parta de una dialéctica que niegue el proyecto mecanicista en sí. El resto son narrativas que produce el mismo sistema.
El sistema técnico hace percibir los problemas sociales como simples problemas técnicos. Una civilización es considerada como tal según el grado de técnica que haya logrado. Los países son comparados en un esquema técnico y economicista con medidas como PIB, etc. No se comparan cosas como la preservación de las formas sociales y culturales, dado que evidentemente irían contra el proyecto técnico de la sociedad. Cuando se pretenden hacer otras comparaciones, se hace en formas adulteradas, tomando lo justo como mera técnica de reparto del PIB, etc. Lo moral pasa a serlo en relación a la técnica. Legal, judicial, financiera, etc. Así, la desadaptación social es percibida como mera falta de dinero, y la solución es la técnica financiera de reparto. El concepto de pobreza mismo es toda sociedad que no se encuentra en el nivel de tecnificación que marquen los países occidentales. La solución a la pobreza es, nuevamente, tecnicista y economicista. El hecho de que la devastación de las formas sociales tradicionales en todo el planeta han sido precisamente producidas por un proceso técnico de occidentalización fracasado está completamente fuera de la mente. La salud pública es, para quien no tiene ni idea de salud pública, una cuestión técnica de mayor inversión de dinero en medicina. La misma lógica corrupta sigue a todo. Son justamente las personas "sensibles con las causas" quienes tienen los mayores sesgos etnocéntricos, economicistas, autorreferenciales, etc. Estos arquitectos de la humanidad son evidentemente las personas más útiles al sistema, el cual invierte mucho dinero en financiar sus voces en los medios. Todo problema social del sistema técnico, es transformado en solucionismo técnico, que expande más el sistema técnico. En definitiva, esta forma de "moralidad" mecánica refleja se convierte en sustancia ontológica, destruyendo no solo las formas sociales y la interacción humana, sino la capacidad misma de razonar y comprender el mundo.
En la fase actual, el poder técnico impone la disolución de las formas sociales orgánicas (en este momento el estado-nación en fase de descomposición). No puede desplegarse completamente el aparato técnico global si hay estructuras locales que dificultan la interoperabilidad funcional sistémica. La administración de poblaciones está lejos de ser espontánea, siendo impulsada por esta lógica operativa. Bauman expuso cómo la globalización disocia poder y política, Foucault mostró que ya no existen poblaciones ni personas, sino una operativa que administra flujos biológicos (migración, reproducción, etc) bajo criterios de utilidad técnica. La biopolítica, en este sentido, es la fase final de la racionalidad instrumental: ya no hay personas, sino flujos operables. Es conocido que se necesita una homogeneidad mínima para existir como unidad política real (Carl Schmitt), y para la convivencia (Durkheim), por lo que las dinámicas contrarias suponen un proyecto para disolver la unidad política.
El problema de la moralidad es que requiere sabiduría y no solo una empatía superficial con las apariencias inmediatas. La técnica es universalizante mediante una apisonadora empírica. No es sorprendente que sean las propias instituciones del Estado las que diseminen la moralidad universalizante: igualitaria, multicultural, etc. Justicia es el sometimiento "igualitario" al proyecto de despedazamiento. La mente moderna es una caricatura que no da para más. Una de las mejores maneras de comprender lo que es la inteligencia es como la capacidad de entender los subyacente respecto a lo aparente. Se entiende perfectamente cuando se estudia el desarrollo ontogenético del intelecto del niño, que debe aprender a renunciar a lo sensorial e inmediato para poder razonar (conservación, etc). El sistema parece ser una dinámica de teoría de juegos en el que la sociedad que adopta el fenotipo técnico devora todo a su contacto. Es inutil educar al pueblo, dice Ellul.
Las personas suelen encontrar más antipático a un político u otro, pero no rechazan el Estado técnico como tal. Primero porque no lo entienden, dado que la mente humana meramente reproduce el esquema técnico en el que la persona vive. Segundo porque este mismo Estado ha creado medios técnicos que hagan tolerable su estado de anulación, sedando el sistema nervioso mediante técnicas audiovisuales de ocio, disponibilidad de productos azucarados, prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, etc. Mientras la vida de las personas transcurre mirando el reloj y ejecutando tareas de forma mecanizada, la persona va sedando su sistema nervioso con artilugios audiovisuales, comida palatable, fármacos, etc. El hombre busca su felicidad, y su ser, en los productos del proyecto tecnocrático. Las personas en mi visión no son inocentes en todo esto. Han traicionado su ser, por el simple recibir, sea bajo una consciencia de capitalismo libre o con la burda excusa del igualitarismo.
El rebelde moderno con el pelo de colorines exhibe los discursos precocinados que la misma técnica de propaganda del sistema le tiene preparado para controlar su desencanto. Al igual que la persona normalizada egosintónica, el "rebelde" egodistónico es otro producto de las técnicas del sistema. La propaganda "debe producir individuos especialmente sugestionables que se pongan en movimiento con facilidad". El juguete roto de la sociedad siente la necesidad de chillar, pero no sabe que, incapaz de articular algo coherente en su mente. Es fácil crear resentimiento a personas frustradas con sus vidas. "Esto fortalece su fe en su propio derecho", ya sabía Hitler.
La vida es un enorme proceso de condicionamiento mecánico y coacción operativa, sumado a un enorme mecanismo de diseminación simbólica y de lenguaje que organizan los esquemas de pensamiento. La ilusión de libre voluntad y la ilusión de libre pensamiento contrastan con la inundación de esa misma consciencia a la producción técnica de simbolos, esquemas lógicos, narrativas y coacciones conductuales que produce el sistema. Este debate desde lo "infraestructural" y lo "superestructural" está en pie desde el marxismo. La cuestión es que no existe ninguna disociación, ambos factores son determinantes del condicionamiento del pensamiento de las personas, uno desde lo procedimental, otro desde lo simbólico (que puede verse no obstante como un sistema de producción de narrativas). Ambos sistemas impulsan en una misma dirección, el empírico organizando las coacciones desde los procesos operativos generando conductas, el simbólico organizando los esquemas de percepción y pensamiento.
Los orígenes de la sociedad técnica moderna son más complejos que el relato simple que se ha querido construir, para bien o para mal. Debemos recordar que entre los siglos XVI y XVIII muchas de las regiones más prósperas eran parte de los dominios hispánicos: Sevilla, Ciudad de México, Lima, Potosí, Manila, etc. Esa España cristiana "atrasada" era epicentro comercial y cultural, sentó las bases de la teoría economía moderna antes que Adam Smith, y de los derechos humanos universales (Escuela de Salamanca). Lo que quizás debe ponerse encima de la mesa es que estos centros económicos, culturales y políticos no quisieron ponerse al servicio de una racionalidad instrumental implacable a costa de su patrimonio cultural, social, moral, etc. Merece la pena reflexionar si, en el fondo, lo que se critica de España es el hecho de no haber dominado economías, mercados, tecnologías, etc, con una mayor voluntad instrumental que, efectivamente, tendrían otros países posteriormente. Aunque haya interesado construir una narrativa tecnicista y economicista de simple "atraso", la moral cristiana del mundo hispánico no veía en la riqueza un signo de elección divina, sino más bien, como los griegos, un problema moral.
Nuestra sociedad en definitiva es la imposición violenta de una lógica de eficacia técnica sobre todo lo demás. Es la misma eficacia técnica cuyo final es la eliminación del propio ser humano. Irónicamente, esta es la consecuencia tanto si el proyecto técnico sale mal (catástrofes sistémicas producidas por los riesgos de distintas tecnologías en desarrollo), como si sale bien, en cuyo caso hay un tecno-estado que tiene el control total de todas las cosas, y el ser humano deja de ser humano. El proyecto técnico no se detiene en lo material, el hombre se tecnifica a sí mismo para convertirse en un mero dispositivo de soporte a una consciencia centralizada. El transhumanismo no es otra cosa que el ser humano eficaz, sin embargo esto sería una transición breve. El cuerpo humano desaparecerá con la misma lógica técnica de la eficacia, dado que nuestra biología es ineficiente y entonces solo sirve para enfermar y detener su función. La máquina puede desarrollarse en todo el universo sin limitaciones biológicas. Será ella la que finalmente crezca y se multiplique por toda la galaxia. Si una de estas tecnologías biológicas o computacionales no nos extingue primero, los cientificistas habrán logrado su sueño de control predictivo de todo. La vida humana supone incertidumbre, sin embargo, la intolerancia a la incertidumbre produce la psicosis controladora que subyace la obra de Ellul. Lo que no se ha contado es que el proyecto de la técnica implica la desaparición del ser humano.
"Libertad no es más que obediencia a la necesidad técnica". Jaques Ellul.
LA TÉCNICA
Ningún hecho social, humano o espiritual tiene tanta importancia en el mundo moderno como el hecho técnico, dice Ellul. Y a pesar de ello, no hay otro peor conocido. Incluso entre sociólogos, profesores de ciencias políticas, economistas, filósofos, ni que decir psicólogos, a pesar de que todos ellos lo que intentan comprender y predecir finalmente son las causas de la conducta humana en la sociedad. En los últimos siglos, lo técnico es el eje central de la conducta en las sociedades, desplazando progresivamente a otras causas de la conducta, como lo moral, lo simbólico, lo cultural, lo individual, etc. No solo existe un desplazamiento, sino que lo desplazado se va transformando también en técnica. Lo moral es transformado en lo legal, lo político es técnica administrativa y policial, con muy pocas diferencias reales respecto a lo que cambia entre unos políticos u otros. El ocio y tiempo libre se transforma en una serie de técnicas audiovisuales y de consumo. La comunicación entre las personas también es tecnificada (mediante institucionalización "educativa", márketing, etc), y transformada en conversaciones racionalizadas sobre el mundo técnico (cuestiones laborales, lo que se consume, etc). Lo que podamos llamar cultural no es otra cosa que la suma de todos estos aspectos tecnificados.No hay ámbito que escape de la técnica. Así, hay una técnica de guerra, como también una técnica de afeitado, más recientemente los coach hablan de técnicas para ligar, y se encuentran vídeos que llegan hasta el absurdo (número de vasos de agua al día, orden correcto para comer la ensalada, ángulo para la evacuación eficiente en el wc, o técnicas respiratorias para combatir la ecoansiedad climática). Todos los procesos humanos y sociales son refinados por un proceso progresivo de tecnificación. La conducta humana, la vida en sociedad, y el propio pensamiento humano se va transformando en un sistema de procesos.
Lo técnico busca lo que es eficaz, con ello lleva a todas partes esa misma ley racionalizante de la eficacia. Cuanto más se aplica la técnica, más racional y eficaz se vuelve, lo que aumenta la necesidad técnica de la sociedad. Lo técnico así se impone, al producir lo eficaz, lo eficiente. Sin embargo, la eficacia de lo técnico no produce lo sabio, lo prudente, lo humano, lo moral, o lo que es virtud hacer. El camino de la eficacia desplaza otras posibilidades, impone la técnica bajo la ley de la eficacia, tomada por "objetividad científica", y un sentido de "progreso", convirtiendo la técnica en fin moral. Esquemas de pensamiento condicionados al nivel del arco reflejo medular en los que el cientificismo más burdo es percibido como sabiduría. Es evidente que el sistema ha orientado el sistema educativo para su propia producción y reproducción, promocionando el concepto de inteligencia calculadora que le es útil para su operativa. Toda sabiduría que no entre en este marco de tecnificación es completamente irrelevante en la sociedad. Para Ellul "la causa se encuentra en el sesgo del espíritu científico". La técnica se dirige al rendimiento, a la eficiencia de procesos, no a desarrollar el conjunto de posibilidades y conocimientos de los diversos aspectos necesarios para tomar decisiones más sabias que conduzcan a una vida más humana.
DESARROLLO DE LA TÉCNICA
El hombre primitivo fue conocedor de diversas técnicas, por lo que puede decirse que la técnica precede a la ciencia. La civilización helénica recibió técnicas orientales (por ejemplo a nivel económico y de contabilidad, metalurgia, construcción, navegación, medicina, etc), por tanto las técnicas no fueron derivadas de la ciencia griega como a menudo ha sostenido la narrativa científica. Las técnicas se desarrollaron de forma empírica, práctica y acumulativa, por su sola eficacia, no por la elaboración de modelos científicos abstractos desarrollados de forma racional a partir de Grecia. Los griegos separaron de hecho ciencia y técnica. La Grecia clásica consideraba la técnica (techné) como una actividad inferior, ligada al trabajo manual, al mundo de los oficios, y por tanto ajena al ideal del conocimiento puro o la contemplación filosófica. La ciencia griega, especialmente desde Platón y Aristóteles, buscaba lo teórico, lo universal, lo necesario, mientras que la técnica se ocupaba de lo contingente, material y concreto. Por tanto, la relación ciencia-técnica debe invertirse en su génesis. Se podría poner el ejemplo de Arquímides, sin embargo, su legado no son manuales técnicos para construir artilugios, ni el objetivo era técnico ni utilitario, sino demostrar principios teóricos, validar el cálculo matemático, mostrar una ley, etc. La máquina, una vez construida para demostrar la exactitud del cálculo, es destruida.En la ética griega está presente la hybris, la cual es rechazada por autores como Aristóteles. La técnica, al producir una orientación hacia el dominio y el poder, corrompe la sociedad y aleja al ser humano de la sabiduría (sophrosyne, mesura), y de la virtud. La técnica apunta a una voluntad de dominio que no es producida por virtud o reflexión moral, sino por la eficacia desnuda, la arrogancia y vanidad (hybris, megalopsychía) o incluso la violencia intrínseca de la instrumentalización del dominio bruto. La pseudodialéctica ciencia/superstición creada en occidente ha tratado de crear una percepción que opone al hombre racional y "científico" respecto al supersticioso y poco inteligente. Sin embargo, vemos que en Grecia no existe un rechazo a la técnica derivada de una superstición religiosa, un miedo irracional primitivo ante lo desconocido, ni por una ignorancia proveniente de la incapacidad de pensar, como la mitología modernista ha hecho creer. Contrariamente, la reflexión griega era más amplia y profunda. Incluía lógica, pero también ética, virtud, prudencia, búsqueda de lo verdadero, etc, oponiendo la sabiduría al mero utilitarismo técnico. Los griegos, precisamente, fueron conscientes del embrutecimiento al que podía conducir la ciencia material.
No existe el punto de corte epistémico pretendido por los cientificistas, en el cual el conocimiento "verdadero" comienza con la razón abstracta, el modelo lógico-matemático, la observación metódica, etc. Sin embargo, es cierto que la técnica no alcanzará su pleno desarrollo hasta que no intervenga la ciencia, racionalizándola, sistematizándola, calculando, prediciendo, etc. Un ejemplo es la máquina de vapor, fruto de tanteos sucesivos de aplicación práctica. La explicación científica y el cálculo que permitiría obtener la mayor eficacia y eficiencia sucesivamente vendrían después. La técnica tiene su punto de partida en la fuerza de la máquina, sin embargo, la técnica sobrepasa la máquina. No es el simple invento.
Roma es casi opuesta a Grecia en el sentido de que no se da una contemplación (theoría), sino que se orienta al orden técnico (praxis). Los principios teóricos griegos que desechaban la máquina, se transforman en ingeniería en Roma. De lo abstracto se pasa a lo concreto, no se desarrolla ciencia, sino ingeniería, derecho, logística, administración, etc. Emerge un orden técnico social, distinto a la política griega, más orientada a la deliberación ética sobre la polis. Incluso la filosofía se vuelve pragmática, y se orienta a sobrellevar las condiciones de vida (por ejemplo el estoicismo), siendo en general menos sofisticada intelectualmente que la griega. En Roma hay una orientación a las situaciones políticas concretas; las relaciones de necesidad se transforman mediante una técnica administrativa y judicial, técnicas financieras, etc. Roma reifica la sociedad mediante la mecanización de procesos normativos y administrativos, infiltrándose en todas las esferas de la vida, atando al hombre al sistema.
Con el colapso de Roma la sociedad técnicamente organizada desaparece ampliamente de toda Europa. Tras Roma, el cristianismo sería el elemento central que daría cohesión al continente, sin embargo, no tenía al Estado como eje social. Podríamos añadir que el cristianismo desde sus orígenes es "acapitalista", "atécnico" y "apolítico", del mecanicismo subyacente a todos ellos, quizás no tan lejano a la prudencia griega contra la hybris y el culto al dominio material mecanizante y reificante. Por otro lado, también el cristianismo desacraliza la naturaleza, eliminando el miedo y el misterio. La naturaleza es una creación de Dios, que es trascendente. No hay dioses ocultos, no es animada ni divina, solo es naturaleza material y sujeta a leyes materiales. El cristianismo reconoce el aspecto material del mundo, paradójicamente, preparando el paso para la tecnificación sistemática de la naturaleza sin temor a profanar a los dioses. Esa misma Europa cristiana, tan frecuentemente acusada de oscurantista, la que desarrolla universidades, hospitales, y muchas de las técnicas más avanzadas existentes (agrarias, arquitectónicas, navales, comerciales...), que culminarían en el conocimiento y exploración del mundo entero. De hecho, para Ellul, "el periodo que sigue al Renacimiento y la Reforma es mucho menos fecundo que el precedente".
También sería esa misma Europa cristiana la primera en abolir la esclavitud. Mientras Grecia y Roma veían en la esclavitud una relación social natural, esta visión era conflictiva con el cristianismo, que defendía que todo ser humano tiene dignidad, independientemente de su estatus social, socavando su legitimidad moral, y su justificación política. Aunque no fue un proceso lineal en la práctica, la esclavitud dejó de ser moralmente aceptable. Europa fue el primer lugar en el que se desarrolla una crítica teológica sistemática que haría que la esclavitud se fuera transformando gradualmente en relaciones de trabajo con derechos a lo largo de la Edad Media. Una hipótesis es que la técnica pudo surgir de la necesidad de crear una nueva fuerza motriz sustitutoria. El juicio moral es importante en la Edad Media, y para el cristianismo, lo justo no puede valorarse simplemente por su utilidad técnica (esta moralidad utilitaria emerge con el desarrollo del capitalismo). En línea con Grecia, una técnica debe mostrar algo más que su potencia, y no puede desarrollarse socavando otros aspectos de lo que es moral o justo. Existen técnicas durante la Edad Media cristiana, pero no una racionalidad sistemática a partir de ellas que dicte la dirección de las cosas. Así, no se desarrollan muchas técnicas bajo un cálculo racional. El cristianismo promovía una visión que no era la de una ética utilitaria basada en el cálculo o la voluntad de poder. Se ha percibido un oriente contemplativo fatalista ante un destino cíclico, resignado al orden cósmico, y un occidente aventurero que quiere conquistar la naturaleza. Sin embargo, esto es matizable. La influencia de oriente a través del mediterráneo oriental, o la rápida expansión del Islam hacia occidente, organizada, y basada en una civilización urbana con gran producción técnica y administrativa, son ejemplos claros.
Para Ellul, es con el desarrollo de la filosofía humanista (el hombre se pone a sí mismo como centro del universo), y del Estado autoritario moderno, cuando se desarrollan exponencialmente las técnicas, particularmente en el siglo XVIII. Así, se va sucediendo el desarrollo de la técnica económica de fisiócratas y liberales, la técnica militar con Napoleón, las técnicas de administración del Estado mediante acumulación de información de las personas en ficheros, etc. La filosofía naturalista del S XVIII ya no desea tanto conocer, como explotar la naturaleza y controlar las cosas. Los problemas humanos se transforman en problemas técnicos y organizativos. Las cuestiones sociales se resolverán con un trabajo más mecanizado, mecanizado de manera más eficiente, etc. Esto conduce a una lógica mecanicista. La técnica no es un proceso meramente material que evolucione solo, sino que tiene una base racionalización y creación de procesos normativos. Especialización, división, normas, estándares de producción, etc. Todo debe ser medido, calculado, ordenado, integrado en la actividad del circuito, etc. "En el siglo XIX se llegó a la formación de una técnica exclusivamente racional, obediente a la eficacia", la cual contrariaba la vida en sociedad, las tendencias profundas colectivas, las tradiciones culturales, aspectos espirituales y morales, etc. Dada la contradicción y el conflicto, "se ha procurado introducir, por la puerta falsa, los factores estéticos y morales". Podríamos hablar de técnicas narrativas, técnicas de ocio, etc. Todas con el objetivo de racionalizar el orden técnico creado.
La ruptura de los grupos sociales permitirá las enormes emigraciones humanas que, a comienzos del siglo XIX, dieron origen a la concentración humana que exige la técnica moderna. Con ello se arranca al hombre de su medio, del campo, de sus relaciones, de su familia, para amontonarlos en las ciudades. Se necesitaba arrancar al hombre de sus relaciones naturales para ponerlo al servicio del proyecto administrativo del Estado moderno. "No hay más que Estado, que es fatalmente la autoridad suprema". Con ello, se elimina el sentido de la vida. El hombre simplemente va desapareciendo, reemplazado por la inercia procedimental, organizativa, productiva y narrativa que genera la estructura técnica. El hombre moderno se va conviertiendo en un inadaptado. Distintos factores son necesarios para explicar el desarrollo de la sociedad técnica: presión demográfica, larga experiencia técnica, existencia de una economía asentada, aparición de la intención técnica de la sociedad, y plasticidad social. Existe una larga incubación de pequeños inventos durante la Edad Media, que no eclosionaron, e incluso fueron mantenidas en secreto por órdenes religiosas, pero que fueron los posos para una eclosión posterior cuando las condiciones sociales fueron las propicias para desarrollar el fin técnico en conjunto. La evolución económica o política no condiciona el progreso técnico. Lo que sucede es el orden inverso. La técnica condiciona y provoca los cambios sociales, políticos y económicos. La técnica se produce por sus propias necesidades internas.
Cualquier actividad no técnica es eliminada del sistema. La técnica destruye cualquier otra razón, modo de vivir y moralidad que no sea ella misma. El progresivo aplastamiento de la moral y de la religión dieron vía libre para la explotación racional y técnica del hombre, dice Ellul. El progreso técnico es tan función del dinero burgués como lo es del Estado, que salió precisamente al rescate de la burguesía y del maquinismo durante las revueltas populares, que eran, en definitiva, una amenaza contra el proyecto de la técnica. "Marx rehabilita la técnica a los ojos de los obreros afirmando que la técnica es liberadora". Así, se salva la técnica, desplazando el problema meramente a los burgueses. Posteriormente los burgueses afirmarían lo mismo, el problema no es la técnica, sino el Estado. De ahí se llegó a los proyectos marxistas, socialistas y fascistas. El marxismo no puede impedir que la historia contradiga sus afirmaciones teóricas. "Fascismo y nazismo son aproximaciones derivadas del marxismo encaminadas a la adaptación del hombre a sus técnicas". Todos ellos están más relacionados entre sí de lo que les gustaría. Para Ellul, los métodos de Hitler proceden directamente de las lecciones de Lenin, del mismo modo que "el estalinismo ha tomado también del nazismo lecciones de técnica". La Unión Soviética ejemplificó la violencia del sometimiento de la población a una maquinaria técnica aún más que el capitalismo, el cual será triturado por el propio automatismo, dice Ellul. La izquierda es tan controladora, objetificadora, consumista y deshumanizante, si no más, que la ideología "capitalista" a la que acusa. Evidentemente, el neoliberalismo, y lo que llamamos "democracias" no están tan lejos. La diferencia en las narrativas construídas por los ideólogos y propagandistas es mayor que la diferencia operativa real. Toda libertad es relativa, fundamentalmente limitada al derecho a consumir, y revocable en cuanto se pone en peligro el proyecto técnico.
La técnica no es una mera sucesión de inventos. Inventos y artilugios han existido siempre, pero no una técnica como planificación racional, forma social, incluso destino o teleología. Las sociedades han valorado sus formas sociales y sus desarrollos culturales, sus vínculos y formas de relacionarse, y en definitiva, su manera de significar y vivir. Muchas sociedades simplemente rechazaban destruir su cultura para sustituirla por un mecanicismo técnico y administrativo. El cientificismo ha querido ver una simple "inferioridad" de pensamiento, una visión llamativamente ordinaria. Casi nadie pensaba que la técnica fuera más importante que las personas o que las formas sociales y culturales de convivencia, ni se veía en la destrucción de las mismas un "progreso" como vemos hoy desde nuestro estado de hipnosis colectiva producida por la técnica. ¿Cuáles son las leyes y los fines de este orden mecanicista, aparte de la propia inercia mecanicista como un burro tras una zanahoria?. Si el ser humano acepta la técnica, entonces "quedarán sometidos, de modo irremediable, a la esclavitud técnica". El ser humano podría luchar contra la técnica, mediante un camino moral, o defendiendo un modo de vida basado en la libertad personal, o sencillamente mediante el grupo contra el proyecto de la técnica. En ese caso, serán eliminados por el mismo sistema contra el que luchan. Las viejas civilizaciones tradicionales se derrumban en cuanto entran en contacto con la técnica. "Todos los pueblos del mundo viven hoy en un estado de desgarramiento cultural". La UNESCO admitió que no aportamos nada a todo lo que vamos destruyendo. Adicionalmente, "las tradiciones adquieren consciencia de su inferioridad".
TÉCNICA, DERECHO Y MORALIDAD
"El fenómeno técnico no puede ser disociado de manera que conservemos lo que es bueno y desechemos lo que es malo".El argumento más utilizado para racionalizar la imposición de la técnica, aparte de la eficacia, es que todo problema que genere la técnica no forma parte de la misma, sino del uso que se haga de ella. Lo bueno de la técnica pertenece a la técnica, pero lo malo se desplaza fuera de ella. El problema del argumento moral del "uso" es que, en primer lugar, la técnica produce un uso técnico per se, que elimina cualquier otro uso que no sea el producido por la operativa técnica. Por tanto el uso de la técnica es el propio uso técnico. Adicionalmente, la técnica produce una percepción técnica de las cosas, que elimina otras implicaciones que no sean aquellas del propio tecnicismo. El uso que se hace de la técnica no es otro que el de la posibilidad técnica, la cual es dictada por la técnica. El hombre no decide la técnica, y la técnica no tiene finalidades. La técnica no descubre terapias químicas, pero se niega a descubrir armas químicas, no produce aviones comerciales pero no de guerra, etc. No hay un "buen uso o mal uso de Hacienda", la fiscalización es una técnica que como tal, tiende a aumentar su eficacia, por tanto su completo desarrollo técnico conlleva una fase final de control completo de la totalidad de los datos y operaciones. No hay un "buen o mal uso de la policía". La policía es una técnica de control social que conlleva lo bueno y lo malo del control social. Así, lo técnico "se utiliza necesariamente cuando se dispone de ello". Tal es la ley principal de nuestra época, dice Ellul. Por otro lado hay un desinterés moral, algo solo preocupa si es un aspecto técnico. Nada es importante si no sirve materialmente.
El argumento del "mal uso" desplaza el problema con la técnica, hacia el hombre. Simplemente bastaría con que el hombre "fuese mejor". Esto implica que la técnica se desarrollaría por motivos morales en lugar de por motivos técnicos, lo cual es algo contradictorio e incierto. La técnica precisamente no soporta ningún tipo de enjuiciamiento moral, la técnica es técnica, independiente del enjuiciamiento moral y se va desarrollando a sí misma bajo sus propias leyes. Por tanto, se genera una moralidad técnica que es completamente independiente a toda moral que no sea la eficacia técnica misma. Pero es que incluso la percepción, la lógica, la moralidad, y el comportamiento del hombre están sometidos a esa misma dinámica de la técnica. Por tanto el argumento del "mal uso", no es precisamente sólido. "Querer subordinar la máquina al ideal es una empresa infantil". La técnica es autónoma con relación a la moral y el querer adornarla con una narrativa que alude a un sentimiento del bien de la humanidad o a un subjetivismo sobre las posibilidades de uso no va a cambiar nada. Hacer un uso moral de la técnica es dejar de hacer un uso técnico, como ya vieron griegos y cristianos.
Solo el hombre está sometido al juicio moral. La técnica está a salvo. Finalmente, se desarrolla una teleologia de progreso prácticamente como bien moral en sí mismo con el que miramos al resto de la humanidad por encima del hombro. Decir que lo que es malo es el uso de la técnica es no decir nada, y es no describir bien lo técnico en primer lugar. Nos encontramos sometidos a orden de fenómenos ciegos para el destino de la humanidad, en un dominio meramente dirigido por el mecanicismo material y la imposición técnica. Es quizás el gran mito de la modernidad, "la peor de las mistificaciones modernas".
La estructura legal positivizada entra en conflicto directo con el derecho. La regulación social espontánea que ha evolucionado en las distintas comunidades es suplantada por un marco legal tecnicista que destruye el derecho propio original. Los marcos de convivencia creados por las distintas culturas son aniquilados en contacto con la técnica jurídica planificada y organizada. Se dota de un aparato técnico y se une a la red administrativa política y policial para la vigilancia y control total de los asuntos de toda sociedad. La idea de "orden" sustituye como fundamento del derecho positivizado a la moralidad orientada al derecho consuetudinario, a la costumbre y cultura local, o al derecho derivado de lo filosóficamente justo o bueno. Dado que el Estado busca el orden, el derecho es instrumentalizado a tal fin, desviándolo del fin humano. Orden solo es eficacia, por tanto simple técnica."Entonces el derecho y la policía se confunden, pues el derecho no es ya más que un instrumento del Estado". Se impone una idea técnica de Estado en su totalidad. El hombre ha sacrificado el derecho y la justicia a la eficacia. Con el derecho convertido en mero positivismo al servicio del mismo sistema tecnico, el proyecto de la técnica no tiene oposición. El derecho no son más que normas técnicas y un conjunto de mecanismos judiciales que se autoafirman. Con ello el derecho se disuelve. Cuanto más técnico se hace el derecho, más desaparece, convirtiéndose en la mera expresión técnica del Estado, que pasa a ser un mero orden que se autoimpone. Derecho es lo que expresa el Estado, y contrariamente, no hay derecho alguno para controlar al Estado. El derecho se convierte así en una técnica de Estado para su propia reproducción. De la mano de la vigilancia, de la coacción, de la punitividad, la recaudación mediante confiscación organizada y fuertemente racionalizada, etc. Busca su propia eficacia, que comienza a ser eficacia recaudadora, eficacia en la vigilancia, eficacia en la racionalización, eficacia en la punitividad, etc. La maquinaria se expande e infiltra a todas las áreas de la vida humana.
La "sumisión del derecho a la política", bajo la regla de hierro del Estado que ya anticipaba Hobbes. El Estado se dedica a proteger la ciencia "no por grandeza de espíritu en aras de la civilización, sino por instinto de poder". Es evidente que la ciencia produce técnicas que permiten al Estado mejorar su eficacia vigilando, controlando y castigando. Tras el Estado, "la burguesía fue la que descubrió el beneficio que podría reportartle una técnica concienzudamente desarrollada". Vemos que lo que siempre ha estado en juego en las luchas de poder es el control sobre la técnica, porque es lo que permite el dominio sobre la sociedad. Nadie quiere apoderarse del Estado y de la técnica para liberar al ser humano, sino para controlarlo. Se desencadena una lucha sistemática contra todos los grupos naturales. Debe quedar un individuo aislado, alienado en la masa, en relación directa únicamente con el Estado, sin otros puntos de vínculo social. "No cabe duda de que la legislación revolucionaria originó la destrucción de la familia", dice Ellul. Como cualquier otro hecho social, el matrimonio también pasa a ser tecnificado, hoy reducido apenas a poco más que un trámite legal. La destrucción llevada a cabo no podrá ser reparada, dice Ellul. Incluso las leyes sobre el divorcio perseguían un despedazamiento de las sociedades, pese a que se vendiera bajo racionalizaciones de "libertad", racionalización usada sistemáticamente, por tanto no sorprendente. "En realidad tenemos una sociedad atomizada y que lo estará cada vez más. El individuo es la única magnitud sociológica, pero nos damos cuenta de que esto, en vez de garantizarle la libertad, provoca la peor de las esclavitudes". El razonamiento, tanto el moral como el lógico, se convierte en un peligroso empirismo mecanizado. Surge el ideal de confort como ideal moral de la sociedad, y con ello el sometimiento de las personas a la sociedad de la técnica como legitimación de la ideología de "progreso". En la sociedad moderna, se produjo un clima de optimismo, los "descubrimientos" serían la solución a las inclemencias e insatisfacciones de la vida. "Ellos creían que de sus investigaciones resultaría no solo la felicidad, sino la justicia. De aquí arranca el mito del progreso".
En definitiva, la técnica contentó a todos. La voluntad de poder y control social del Estado, el deseo de desarrollar la industria y ganar dinero de la burguesía, y las ganas de consumir de los individuos. La moral ha dejado de importar al hombre "abandonado a sí mismo". Se satisface con consumir, y el resto de la igual. Solo quiere que la técnica le proporcione confort y le disminuya toda incertidumbre en su vida. Irónicamente, busca la misma predecibilidad que la técnica. Por ello orientará su moralidad hacia el simple confort afirmando la vida tecnificada como bien. No creo, como les gusta afirmar a las personas de sí mismas, que "el pueblo llano" tenga nada de inocente en todo esto.
TOTALITARISMO: EL FINAL INEVITABLE DE LA TÉCNICA
La técnica avanza en la dirección de su eficacia, lo que implica que su evolución es hacia el control de todo. Inevitablemente conduce al totalitarismo. La técnica es sencillamente incompatible con la democracia, la destruye por necesidad, dice Ellul. Cuando se desarrolla la técnica, ésta deja de ser un objeto del hombre, y es el hombre el que pasa a ser su objeto, situándose en el centro de la civilización y marcando el destino humano. La técnica produce una aristrocracia de técnicos que hace impenetrable al ser humano a su desarrollo. "La técnica no puede ser más que totalitaria". La racionalización se vuelve doctrina a partir del S.XIX, todo es cálculo, control, orden. El Estado no se sentirá satisfecho con un progreso a medias de su proyecto, dice Ellul. Jamás dejará espacio alguno que no controle, vigile, organice y ejecute, y su evolución es hacia el control y predicción de todo lo que ocurre. No es que el Estado tenga o no voluntad de más o menos intervención, como dicen tantos liberales; es que es imposible que sea de otra manera pues el Estado no es otra cosa que una técnica de intervención.Tanto el Estado como la policía son técnicas que evolucionan hacia su desarrollo técnico, lo que implica que el desarrollo técnico finaliza con el control total de todo. "Las técnicas policíacas, que se desarrollan a un ritmo extremadamente rápido, tienen por finalidad necesaria la transformación de la nación entera en un campo de concentración". Dice un visionario Ellul "...que todos sean vigilados, que se sepa exactamente lo que hace cada ciudadano, sus relaciones, sus hábitos, sus distracciones, y cada vez es más posible saberlo". Lo administrativo, lo educativo, lo laboral, lo policial... todo se fusiona en un mismo proyecto técnico coordinado que avanza en la dirección del control de todo. El Estado es una técnica, y como tal, avanza hacia el control técnico de toda la estructura social. El ciudadano se acostumbra a ser vigilado y castigado. No es necesaria brutalidad, contrariamente, la brutalidad implica un estado poco desarrollado de la técnica. La única ideología es la eficacia del Estado a partir de sus técnicas militares, policiales, administrativas, propagandísticas, etc.
La economía planificada ha hecho muy difícil separar lo político de lo económico, dice Ellul. No es la economía sino la técnica lo que está en la base marxista. De hecho, la economía surge necesariamente de la técnica, no hay economía si no hay técnica primero. La novedad técnica es indispensable para el proceso de inversión, es la técnica la que ha sometido la economía a su dictado. Esto implica una eliminación completa del liberalismo y de la ley de oferta y demanda. "¿Puede creerse verdaderamente que si la opinión pública desea pasteles se orientará la planificación en ese sentido?". Ya Sauvy se dio cuenta de que la economía no satisface al consumidor, sino que el proceso se positiviza y la decisión pasa a ser el objetivo que el productor quiere imponer. Sin embargo, para Ellul, no existe tampoco una mera voluntad del productor salida de ninguna parte. Se produce lo que la técnica impone producir, que equivale exactamente a lo que la sociedad tecnificada demanda consumir. La siguiente cosa producible estará determinada en el sentido mecanicista de eficacia y/o eficiencia, reducida al utilitarismo de lo técnico. No se evoluciona hacia ningún capitalismo de libre mercado, necesariamente el sistema de técnica política y económica evoluciona hacia una dictadura planificada, precisamente, para eliminar la imprevisibilidad capitalista deslocalizada y la incertidumbre humana. Es evidente que un capitalismo de libre mercado no tiene la planificación necesaria para su completa tecnificación y positivización completa. El plan solo es "la búsqueda constante de la utilización más eficaz de los medios mecánicos, de las riquezas naturales y de las fuerzas disponibles. Se trata de organizarlas, coordinarlas y someterlas a normas, de modo que cada instrumento proporcione el máximo rendimiento". El llamado "neoliberalismo" no puede perseguir ninguna libertad ni ninguna liberación. Esta visión es llamativamente torpe. Si existe un funcionamiento oligárquico es por un motivo técnico, simplemente es más eficiente que un sistema rígidamente estatizado cuando la técnica administrativa es aún precaria. Sorprende que tan pocos autores se hayan dado cuenta de algo tan evidente, lo que implica que gran parte de economistas, filósofos políticos, etc, no entienden bien la dinámica de sistemas.
Fue Otto Von Bismarck el primero que vio la ventaja de hacer de las personas "beneficiarias" del Estado. El origen de la seguridad social y del Estado "benefactor" tiene un origen autoritario, de derechas, y la finalidad explícita de crear una dependencia de las personas hacia el Estado para controlar a la sociedad. En 1931 la propia Organizacion Internacional del Trabajo dijo "hay que racionalizar no solo la fabricación, sino también las relaciones entre empresarios y empleados". Se creó la técnica sindicalista, comodín del sistema para asegurar que la crítica fueran meras peticiones de mejoras economicistas o de confort, pero no críticas al sistema en sí. Ahí acabó todo. La economía, al tecnificarse, deja de ser una acción humana, y pasa a ser un proceso que se automatiza en paralelo a la técnica. Se genera un proceso financiero racional que sigue mecánicamente en el desarrollo de lo técnico, cada vez más lejos de las decisiones de las personas. El Estado técnico no se contenta con producir, sino que acumula datos y registros, organiza el capital, organiza el consumo, organiza el esquema legal, organiza la administración, organiza hasta la demografía, etc. El nacimiento del Estado técnico hace que el capital deje de tener importancia. Una vez se entra en la era de la técnica, el Estado emerge como maquinaria hasta el final. La técnica no es economicista, no busca mera rentabilidad como sigue pensando buena parte de la izquierda. La técnica impone su eficacia. El estado técnico "no considera ya la rentabilidad como valor último". Lo que se organiza progresivamente no es ya la producción de la empresa, sino que se organiza todo el sistema, la producción, el consumo, el precio del dinero, la propia demografía, etc. Se reifica todo el proceso de oferta y demanda al dictado de la técnica. No existe libre oferta y demanda alguna, sino el mismo proceso de tecnificación organizativa que reifica todo el proceso. La tecnificación implica una concentración de poder y de finanzas. En 1920 en Estados Unidos había 30.000 bancos, ligados a comunidades y cooperativas. Hoy han desaparecido la mayoría, y la mayor parte de las finanzas está en manos de unos pocos bancos. El cálculo se convierte en moral y destino. "El ideal de todos los gobiernos es impulsar cuanto sea posible la industrialización y la servidumbre técnica".
La economía técnica es fatalmente antidemocrática. "Todo lo que la técnica gana, lo pierde la democracia". En un sistema técnico, hablar de propiedad colectiva es tan elusivo como hablar de democracia. Aunque así fuera, seguirá la lógica técnica. La mayor o menor democracia y la mayor o menor socialización del reparto de la producción no son más que necesidades de reproducción del sistema. La esencia de la democracia es la elección, lo que implica lo opuesto a la estandarización y mecanización técnica. A medida que esta última aumenta, inevitablemente disminuye la capacidad de elegir, e incluso de pensar en ello. La libertad individual que de la que hablamos en nuestras "democracias" es la misma que visionó Goebbels "podéis buscar vuestro camino de salvación como queráis, a condición de que ello nada cambie el orden social". Dicho de otra manera, los sistemas conceden libertad en todo aquello que no suponga una amenaza al sistema. La técnica es una socialización y una racionalización. Produce la conducta y el pensamiento. Una masa en estado de hipnosis no produce ninguna democracia, y si se justifica una democracia por la mera adhesión de la gente, muchos regímenes totalitarios podrían usar la misma falacia de contar con el apoyo de la mayoría y de la democracia. Ningún político hace la política. La política se hace sola con el conjunto de técnicas. Los cambios de la vida son cambios técnicos, que siguen leyes técnicas y una lógica técnica, independientemente de lo que el político quiera decir o escenificar. La planificación democrática implica la "asombrosa teoría según la cual la opinión pública ilustrada tiene el poder de orientar la decisión de los planificadores". Se dirá entonces que la gente no sabe lo que necesita, y se volverá a la planificación técnica.
La persona, colectivizada y positivizada, solo puede contemplar el rodillo del mecanicismo técnico que devora todo a su alrededor. Las propias necesidades del hombre simplemente tienden hacia el plan". La sociedad prometeica debe excluir el azar y toda incertidumbre, hasta una positivización completa de la vida. La administración y la técnica organizacional es históricamente coactiva y fundada en la violencia, y su progreso solo es la ampliación del mismo marco de evolución de la técnica de coacciones bajo sumado a una técnica predictiva más eficaz. Un monarca absoluto no llegaba al grado de absolutismo que ha alcanzado cualquier estado moderno, por mucha leyenda que el Estado moderno pretenda contar. Para Ellul, la técnica política se desarrolla sobre todo con Lenin. El lenguaje deja de ser un acto simbólico para la comunicación, se reifica y se convierte en un lenguaje con una alta carga operativa. El Estado penetra en el transporte, la enseñanza, la prensa, etc. Las técnicas van convirtiendo el espacio privado en espacio estatizado, incluso si fuera una gran sociedad privada. Mientras más técnicas acumula el Estado, sea en sentido directo de propiedad y control organizativo, sea mediante formas más sutiles de control legal, burocrático, etc, más aumenta su poder. El Estado nunca devuelve nada de lo que coge. Solo tiene una dirección de expansión, cuyo final es el todo. Nadie puede escapar a esta lógica.
Se hace imposible hablar y comunicar, todo se enjuicia bajo una lógica de utilidad técnica. Los libros, incluso la música, pasan por la censura del dinero y/o del Estado. La apreciación humana sobre cualquier aspecto del mundo social pasa a ser reificada en estadística. La opinión discrepante se elimina del sistema de lenguaje mediante técnica propagandística y de control del discurso. El sistema técnico procede por un positivismo que excluye sus negaciones. La educación y la universidad también están sometidas al mismo sistema de la técnica, reducida a una institucionalización del conocimiento dividido en parcelas, que produce un esquema que dirige el pensamiento mediante la constricción de la capacidad de razonar de forma amplia. El propio movimiento de masas es unívoco y antidialéctico. Cualquier "diversidad" empírica o simbólica trabaja dentro del proceso técnico contribuyendo al desarrollo del sistema. El contenido de los medios de comunicación es igualmente técnico, ingeniería social, tácticas de propaganda. Tiene el fin técnico de romper la capacidad de tomar consciencia sobre algo que no sea la propaganda que debe ser entregada mediante medios técnicos. Donde acaba Google y donde empiezan los servicios de inteligencia del ejército de Estados Unidos es una línea que probablemente ni exista. Quien no ha entendido este aspecto, simplemente no comprende el mundo en el que habita.
El Estado no creó los hospitales, ni la medicina, ni los fármacos, ni los seguros sociales, ni la educación. El Estado los expropió y se apropió de su saber. El Estado puede hacerse cargo de una organización, sin embargo "este hecho no modifica la técnica", ni su origen. La empresa pública y la privada se someten a las mismas leyes técnicas. El llamado "socialismo" no es más que una técnica taylorista que lo ha despojado de todo contenido teórico. Que el Estado se apropie de las cosas no produce nada nuevo. Si el Estado desplaza a los capitalistas, no se produce ninguna comuna de bienes, simplemente se desarrolla un capitalismo de estado con un capitalista único, sin modificar nada respecto al proyecto técnico. La diferencia entre lo que el obrero produce y el salario pagado ha sido más evidente en Rusia que en ninguna otra parte, solo que este beneficio que se decía querer resolverse iba para el Estado. Que el Estado moderno no es más que una técnica de extracción de valor mediante ingeniería inflacionaria calculada y planificada, no es más que una evidencia para cualquier persona que sepa un mínimo de economía. La economía se tecnifica, hasta digitalizarse y ser un proceso administrativo de crédito social, que es exactamente lo que está a la vuelta de la esquina.
El totalitarismo no es ideológico, es un hecho técnico. El feudalismo dio paso al Estado autoritario, que dieron paso a las guerras técnicas mundiales, y de ahí al Estado técnico de vigilancia y control forense del gobierno tecnocrático global actual. Un fascismo científico, una ingeniería social cuyo peligro es precisamente su altísimo grado de desarrollo técnico. La evolución racional, lógica, no es una evolución dialéctica, ni una evolución que tenga grado alguno de libertad aparte de la eficacia. Hay una positivización de lo eficaz y lo eficiente, que extermina la posibilidad de cualquier otra posición. La técnica funciona simplemente por autoafirmación. Finalmente toda la sociedad acaba en un plan técnico, control poblacional, demográfico, migratorio, etc. Este plan es meramente técnico, independiente de la forma de gobierno o la ideología con la que quiera añadirse una narrativa. No hay gobierno, ni gobernante, solo técnica. No hay ideología, salvo como técnica política narrativa para confundir a quien confunde lenguaje y realidad. En definitiva, todos los datos desde que el Estado almacenó el primer fichero en una cuña en piedra se dirigen al totalitarismo. Una persona promedio hoy está sometida a un análisis forense individual constante que palidecería al CSI de principios de siglo. No es que unas empresas de software nos espíen, sino que se ha creado una arquitectura técnica y legal para esta finalidad. El Estado se beneficia de los datos que estas empresas actuando como proxys recogen para él.
CIENTIFICISMO Y VOLUNTAD DE PODER
La religión trascendente se ha convertido en religión social dice Ellul. La adoración a la técnica de la religión del cientificismo produce una fe fanática embrutecida en el nombre de "la ciencia". Como ya comprendieron los griegos, el culto a la técnica es una adoración al ansia de poder proyectada. "La voluntad de poder ha encontrado en la técnica un extraordinario medio de expresión". El hombre adora el poder que no tiene en su vida, que no consigue por sí mismo. Celebra la técnica que produce su propia castración. Puede criticarse a Dios, y al ser humano, pero no puede criticarse el "progreso", sacralizado y convertido en religión, lo que convierte en blasfemia toda crítica. El ateo materialista se ha autoconvencido a sí mismo de que no vive de sus propias creencias teleológicas, y que es un ser racional por encima de supersticiones y actos de fe. Pocas personas han hecho del autoengaño el arte que ha hecho el científico y el ateo modernos."La máquina ha conquistado el cerebro y el corazón del hombre medio, de la muchedumbre". La técnica siempre ha existido como tradición, evolucionando según la presión de las circunstancias. Para Fourastié, "el progreso técnico es el aumento del volumen de la producción obtenido mediante una cantidad fija de materia prima o de trabajo humano". La frontera entre lo técnico y lo científico no es clara. La técnica es la aplicación de la ciencia, punto de contacto entre la realidad material y la especulación, lo oculto, lo subyacente. Puede cuestionarse no obstante si la aplicación de criterios técnicos es lo mismo que ciencia. Son las teorías generales las que producen un espíritu científico. El propio saber científico se adultera por medio de la técnica. "El Estado moviliza a todos los técnicos y sabios imponiéndoles un objetivo". Así, el científico ya no es un sabio, sino más bien alguien rodeado de técnicas y materiales. Si la técnica precede la ciencia, la ciencia finalmente se ha convertido finalmente en un medio al servicio de la técnica. Un utilitarismo científico bajo el cual no puede darse a ninguna investigación desinteresada, "bajo una implícita voluntad de optimismo". La ciencia ya no quiere saber, quiere administrar, controlar, predecir, someter. La ciencia que promueve el saber, y no la técnica, no permite el dominio y su autoimposición violenta. Por tanto lo que persigue la ciencia está lejos de los ideales de conocimiento objetivo, o de la búsqueda de un virtuoso saber, que pretenden vender los cientificistas. "Actualmente nos encontramos en la fase de la evolución histórica que elimina todo lo que no es técnico".
Apenas Kierkegaard realizó una crítica a la técnica en sus inicios en el S.XIX. Ya habló como este "saber objetivo" suponía un cálculo deshumanizado, que en realidad no sabe nada, y que forma un espíritu social reificado y reificante desligado del bien y del sentido. Aunque Marx quiso oponerse dialécticamente al liberal burgués, en realidad encontramos en Kierkegaard su lado opuesto más frontal, si bien no se ha hablado mucho de ello. Marx sitúa la base social en lo material, lo colectivo, lo económico, lo histórico, lo objetivo, y el proceso reificante de lo técnico que menciona Ellul. La vida para Kierkegaard está en el plano opuesto, en lo singular, lo interior, la experiencia vivida, el sentido, el individuo en el mundo. Sartre y otros autores continuarían la visión del padre del existencialismo, tratando de salvar a la izquierda de las cenizas de su propio proyecto mecanicista mediante su negación. Tanto sistemas capitalistas, como socialistas desarrollaban el mismo despliegue de un aparato mecanizante sobre la sociedad. No sería hasta las guerras técnicas, particularmente con la I Guerra Mundial, cuando saltaron las alarmas de la ideología de la técnica de los estados modernos, bajo el nombre del "progreso" y de "la ciencia". Asistiendo a las guerras más mortales de la historia gracias a la técnica, gran parte de los filósofos de izquierdas y de derechas empezaron a plantearse si este proyecto materialista de la modernidad que subyacía bajo diferentes banderas no se había convertido en el experimento más peligroso de la humanidad. "No es la frontera de la ciencia lo que está hoy en juego, sino la frontera del hombre."
COMENTARIOS FINALES
La edad de la técnica es uno de los libros de filosofía más importantes de todo el S.XX, de un autor injustamente olvidado, pese a que estoy seguro que inspiró la obra de Foucault, Marcuse, Habermas, etc. No obstante, Ellul quiso permanecer fuera de la academia. Escribió y enseñó desde Burdeos, lejos del centro intelectual francés, y él mismo se negó a diluirlo en el juego de la visibilidad académica o mediática. Fue un pensador radicalmente libre, rechazó sistemáticamente los honores académicos, las cátedras de prestigio en París y la construcción de una escuela de pensamiento en torno a su obra. Quizás esto ha hecho que sea menos citado de lo que merece su pensamiento. Anticipó los debates sobre la tecnocracia totalitaria, el cientificistmo, la desaparición del sentido con el mecanicismo aplicado a la sociedad, etc.Aunque en toda sociedad han existido técnicas desde hace miles de años, no existía una aplicación sistemática de las mismas para hablar de una sociedad técnica. La técnica funcionaba al servicio de cada cultura, y no lo opuesto. Ellul define la técnica sobre todo por su racionalización y sistematización, no por la existencia empírica de un invento. La distinción entre los conceptos de técnica y tecnología suelen presentarse en el discurso común como una oposición entre herramientas prácticas tradicionales, y aplicaciones científicas modernas. Sin embargo, para Ellul no existe una ruptura entre ambas, sino un mismo proceso continuo, una evolución hacia una mayor automatización, racionalización, sistematización, industrialización, cálculo científico, etc. Las sociedades y culturas son fagocitadas por el desarrollo del programa técnico. Todas las formas sociales y culturales progresivamente van convirtiéndose en una sistemática técnica y administrativa como una cadena de montaje. La sociedad de la tecno-ciencia actual se monta sobre un sistema masivo de vigilancia que permite extraer datos que permiten una predicción y planificación absoluta de la sociedad. La tecnología hoy hace posible lo que Stalin y Hitler solo pudieron soñar.
El argumento relativista del "uso moral" de la técnica es diseminado de manera ignorante, o directamente maliciosa. La técnica se produce y se usa por criterios utilitarios y de eficacia. No se convoca ningún simposio de sabios para debatir sobre su moralidad. La técnica ha eliminado toda consciencia moral fuera de su propia lógica operativa, por lo que no puede existir un uso "moral" de la técnica en primer lugar. Al imponer su operativa, la técnica impone también su propia estructura psicológica mecanicista. Esto implica que la percepción moral forma parte del mismo esquema tecnicista de eficacia, volviéndose un proceso tautológico que se reifica y autoafirma. La consciencia humana no puede elaborar otra cosa por tanto que no se encuentre sometida a la gramática de lo técnico. Todo problema humano es transformado en un problema técnico de procesos: económico, administrativo, legal, etc. Finalmente, lo moral no es más que lo eficaz, lo eficiente, etc. El desastre medioambiental creado por el plástico ilustra bien esta perversión moral. El plástico es un material altamente rentable por su bajo coste, pero que generaría un desastre ambiental sistémico (microplásticos, acumulación persistente, disruptores endocrinos, etc). En lugar de detener su producción en masa, se creó una técnica de propaganda: "recicla", que en ningún momento podía impedir el problema sistémico que se iba a crear. Hoy utilizamos técnicas de microscopía electrónica de barrido para estudiar el impacto creado por la acumulación generalizada de microplásticos en el cerebro humano y su relación la demencia.
Parece que la historia de la vida moderna es la del hombre que se encierra en su propia técnica, y queda atrapado por ella. Quizás la forma más útil de entender el Estado y el poder es la teoría de juegos, la biología evolutiva, o los marcos teóricos de sistemas como Luhmann. Es decir, fenotipos adaptativos de organización que siguen estrategias de supervivencia y ventaja competitiva sobre otros sistemas. La cuestión es que no son sistemas sociales que busquen lo moral, lo justo, lo verdadero, o lo sabio los que se imponen, sino que se imponen los sistemas más eficaces de producción técnica y control social. El error de la mayoría de las personas es añadir un filtro narrativo ideológico a lo que es pura técnica estratégica en el sentido más mecánico. Al hombre se le fabrica un mundo verbal, para que no vea el mundo real en el que vive. Si la problemática a la que nos enfrentamos no es izquierda-derecha, la crítica tampoco puede ser izquierda-derecha. No puede existir una crítica que no parta de una dialéctica que niegue el proyecto mecanicista en sí. El resto son narrativas que produce el mismo sistema.
El sistema técnico hace percibir los problemas sociales como simples problemas técnicos. Una civilización es considerada como tal según el grado de técnica que haya logrado. Los países son comparados en un esquema técnico y economicista con medidas como PIB, etc. No se comparan cosas como la preservación de las formas sociales y culturales, dado que evidentemente irían contra el proyecto técnico de la sociedad. Cuando se pretenden hacer otras comparaciones, se hace en formas adulteradas, tomando lo justo como mera técnica de reparto del PIB, etc. Lo moral pasa a serlo en relación a la técnica. Legal, judicial, financiera, etc. Así, la desadaptación social es percibida como mera falta de dinero, y la solución es la técnica financiera de reparto. El concepto de pobreza mismo es toda sociedad que no se encuentra en el nivel de tecnificación que marquen los países occidentales. La solución a la pobreza es, nuevamente, tecnicista y economicista. El hecho de que la devastación de las formas sociales tradicionales en todo el planeta han sido precisamente producidas por un proceso técnico de occidentalización fracasado está completamente fuera de la mente. La salud pública es, para quien no tiene ni idea de salud pública, una cuestión técnica de mayor inversión de dinero en medicina. La misma lógica corrupta sigue a todo. Son justamente las personas "sensibles con las causas" quienes tienen los mayores sesgos etnocéntricos, economicistas, autorreferenciales, etc. Estos arquitectos de la humanidad son evidentemente las personas más útiles al sistema, el cual invierte mucho dinero en financiar sus voces en los medios. Todo problema social del sistema técnico, es transformado en solucionismo técnico, que expande más el sistema técnico. En definitiva, esta forma de "moralidad" mecánica refleja se convierte en sustancia ontológica, destruyendo no solo las formas sociales y la interacción humana, sino la capacidad misma de razonar y comprender el mundo.
En la fase actual, el poder técnico impone la disolución de las formas sociales orgánicas (en este momento el estado-nación en fase de descomposición). No puede desplegarse completamente el aparato técnico global si hay estructuras locales que dificultan la interoperabilidad funcional sistémica. La administración de poblaciones está lejos de ser espontánea, siendo impulsada por esta lógica operativa. Bauman expuso cómo la globalización disocia poder y política, Foucault mostró que ya no existen poblaciones ni personas, sino una operativa que administra flujos biológicos (migración, reproducción, etc) bajo criterios de utilidad técnica. La biopolítica, en este sentido, es la fase final de la racionalidad instrumental: ya no hay personas, sino flujos operables. Es conocido que se necesita una homogeneidad mínima para existir como unidad política real (Carl Schmitt), y para la convivencia (Durkheim), por lo que las dinámicas contrarias suponen un proyecto para disolver la unidad política.
El problema de la moralidad es que requiere sabiduría y no solo una empatía superficial con las apariencias inmediatas. La técnica es universalizante mediante una apisonadora empírica. No es sorprendente que sean las propias instituciones del Estado las que diseminen la moralidad universalizante: igualitaria, multicultural, etc. Justicia es el sometimiento "igualitario" al proyecto de despedazamiento. La mente moderna es una caricatura que no da para más. Una de las mejores maneras de comprender lo que es la inteligencia es como la capacidad de entender los subyacente respecto a lo aparente. Se entiende perfectamente cuando se estudia el desarrollo ontogenético del intelecto del niño, que debe aprender a renunciar a lo sensorial e inmediato para poder razonar (conservación, etc). El sistema parece ser una dinámica de teoría de juegos en el que la sociedad que adopta el fenotipo técnico devora todo a su contacto. Es inutil educar al pueblo, dice Ellul.
Las personas suelen encontrar más antipático a un político u otro, pero no rechazan el Estado técnico como tal. Primero porque no lo entienden, dado que la mente humana meramente reproduce el esquema técnico en el que la persona vive. Segundo porque este mismo Estado ha creado medios técnicos que hagan tolerable su estado de anulación, sedando el sistema nervioso mediante técnicas audiovisuales de ocio, disponibilidad de productos azucarados, prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, etc. Mientras la vida de las personas transcurre mirando el reloj y ejecutando tareas de forma mecanizada, la persona va sedando su sistema nervioso con artilugios audiovisuales, comida palatable, fármacos, etc. El hombre busca su felicidad, y su ser, en los productos del proyecto tecnocrático. Las personas en mi visión no son inocentes en todo esto. Han traicionado su ser, por el simple recibir, sea bajo una consciencia de capitalismo libre o con la burda excusa del igualitarismo.
El rebelde moderno con el pelo de colorines exhibe los discursos precocinados que la misma técnica de propaganda del sistema le tiene preparado para controlar su desencanto. Al igual que la persona normalizada egosintónica, el "rebelde" egodistónico es otro producto de las técnicas del sistema. La propaganda "debe producir individuos especialmente sugestionables que se pongan en movimiento con facilidad". El juguete roto de la sociedad siente la necesidad de chillar, pero no sabe que, incapaz de articular algo coherente en su mente. Es fácil crear resentimiento a personas frustradas con sus vidas. "Esto fortalece su fe en su propio derecho", ya sabía Hitler.
La vida es un enorme proceso de condicionamiento mecánico y coacción operativa, sumado a un enorme mecanismo de diseminación simbólica y de lenguaje que organizan los esquemas de pensamiento. La ilusión de libre voluntad y la ilusión de libre pensamiento contrastan con la inundación de esa misma consciencia a la producción técnica de simbolos, esquemas lógicos, narrativas y coacciones conductuales que produce el sistema. Este debate desde lo "infraestructural" y lo "superestructural" está en pie desde el marxismo. La cuestión es que no existe ninguna disociación, ambos factores son determinantes del condicionamiento del pensamiento de las personas, uno desde lo procedimental, otro desde lo simbólico (que puede verse no obstante como un sistema de producción de narrativas). Ambos sistemas impulsan en una misma dirección, el empírico organizando las coacciones desde los procesos operativos generando conductas, el simbólico organizando los esquemas de percepción y pensamiento.
Los orígenes de la sociedad técnica moderna son más complejos que el relato simple que se ha querido construir, para bien o para mal. Debemos recordar que entre los siglos XVI y XVIII muchas de las regiones más prósperas eran parte de los dominios hispánicos: Sevilla, Ciudad de México, Lima, Potosí, Manila, etc. Esa España cristiana "atrasada" era epicentro comercial y cultural, sentó las bases de la teoría economía moderna antes que Adam Smith, y de los derechos humanos universales (Escuela de Salamanca). Lo que quizás debe ponerse encima de la mesa es que estos centros económicos, culturales y políticos no quisieron ponerse al servicio de una racionalidad instrumental implacable a costa de su patrimonio cultural, social, moral, etc. Merece la pena reflexionar si, en el fondo, lo que se critica de España es el hecho de no haber dominado economías, mercados, tecnologías, etc, con una mayor voluntad instrumental que, efectivamente, tendrían otros países posteriormente. Aunque haya interesado construir una narrativa tecnicista y economicista de simple "atraso", la moral cristiana del mundo hispánico no veía en la riqueza un signo de elección divina, sino más bien, como los griegos, un problema moral.
Nuestra sociedad en definitiva es la imposición violenta de una lógica de eficacia técnica sobre todo lo demás. Es la misma eficacia técnica cuyo final es la eliminación del propio ser humano. Irónicamente, esta es la consecuencia tanto si el proyecto técnico sale mal (catástrofes sistémicas producidas por los riesgos de distintas tecnologías en desarrollo), como si sale bien, en cuyo caso hay un tecno-estado que tiene el control total de todas las cosas, y el ser humano deja de ser humano. El proyecto técnico no se detiene en lo material, el hombre se tecnifica a sí mismo para convertirse en un mero dispositivo de soporte a una consciencia centralizada. El transhumanismo no es otra cosa que el ser humano eficaz, sin embargo esto sería una transición breve. El cuerpo humano desaparecerá con la misma lógica técnica de la eficacia, dado que nuestra biología es ineficiente y entonces solo sirve para enfermar y detener su función. La máquina puede desarrollarse en todo el universo sin limitaciones biológicas. Será ella la que finalmente crezca y se multiplique por toda la galaxia. Si una de estas tecnologías biológicas o computacionales no nos extingue primero, los cientificistas habrán logrado su sueño de control predictivo de todo. La vida humana supone incertidumbre, sin embargo, la intolerancia a la incertidumbre produce la psicosis controladora que subyace la obra de Ellul. Lo que no se ha contado es que el proyecto de la técnica implica la desaparición del ser humano.
"Libertad no es más que obediencia a la necesidad técnica". Jaques Ellul.

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